Las obras de la plaza de Eduardo Ibarra comenzarán con el vallado de la zona y el aprovisionamiento de material
Zaragoza.- Este miércoles 26 de abril, comienzan los trabajos preparatorios de las obras de reforma de la calle Eduardo Ibarra para su transformación en un paseo peatonal que contará con un parking subterráneo para 1.200 plazas. La nueva plaza, diseñada por el estudio madrileño de arquitectura Cano Lasso, dotará a Zaragoza de un nuevo espacio público junto al Auditorio y La Romareda.
Mañana se procederá al vallado, señalización y acopios en el primer tramo de obras, entre las calles Violante de Hungría y calle Jerusalén, que afectará exclusivamente a la supresión del aparcamiento de Eduardo Ibarra en esa zona, en la que no se podrá estacionar a partir de ese día. No habrá afecciones al tráfico rodado ni en Violante de Hungría ni en la calle Jerusalén que seguirán abiertas, y en la zona de obras de Eduardo Ibarra se mantendrá abierto un carril de circulación y acceso a los edificios de viviendas, oficinas y comercios situados frente al campo de fútbol y las instalaciones de Urbanismo.
Los trabajos de construcción se realizarán en distintas fases, durarán un año y cambiarán por completo la imagen del espacio, que se convertirá en una moderna y gran plaza pública. La nueva plaza anexa a La Romareda contará con pavimentos de alta calidad, estanques, jardines, áreas de descanso, juegos infantiles, varios quioscos y una nueva biblioteca municipal.
El teniente de alcalde de Urbanismo, Antonio Gaspar explica que “con esta importante actuación, creamos en el distrito Universidad un nuevo espacio de centralidad para disfrute de todos los ciudadanos y visitantes de Zaragoza, un paseo de más de 25.000 metros cuadrados, tan grande como la plaza del Pilar, y que será de máxima calidad urbana tanto en diseño como en dotaciones”.
Resumen del proyecto diseñado por el estudio Cano Lasso
La plaza de La Romareda está diseñada como una plataforma de gran magnitud y con enormes posibilidades. El nuevo paseo será un plano sin interrupciones hasta las edificaciones de sus límites. Un plano de pavimentos estudiados en el que emergerán piezas técnicas funcionales que tendrán un tratamiento de pureza geométrica y combinarán transparencia y opacidad. También se situarán, estratégicamente en ella, edificaciones de distintos tamaños destinadas a quioscos para diversos usos.
Los pavimentos serán de hormigón elaborado con tratamientos superficiales diversos y con estudiados despieces geométricos de vidrio que permitan ranuras de luz en la cubierta del aparcamiento. El hormigón se combinará con piedra de Calatorao y fajeados de piedra caliza clara. En las zonas aledañas a los quioscos se colocarán pavimentos de madera protegidos del soleamiento con pérgolas vegetales o toldos. El pavimento del tráfico rodado restringido para el acceso a los edificios de los vecinos de la zona será de adoquinado de granito para que pueda ser oído por los transeúntes.
Habrá láminas de agua en movimiento que estarán presentes a lo largo de todo el salón urbano. También se ha diseñado un manantial-estanque de cubos de acero inoxidable y alabastro, agua y luz, estableciendo un límite-filtro con la calle de Jerusalen. Otro estanque con agua en movimiento se situará en el límite de Violante de Hungría.
En cuanto a la vegetación, el arbolado de hoja caduca estará presente y ocupará la zona no vaciada del aparcamiento. Se colocarán además algunos árboles nobles de hoja perenne, como magnolias. Todos los árboles se plantarán en alcorques que dispondrán de rejas de fundición. Tiras de arbustos de flor olorosa se insertarán en composiciones geométricas en el propio pavimento.