El portavoz de Vox en el Ayuntamiento de Zaragoza, Julio Calvo, defiende la decisión de su grupo de no apoyar los Presupuestos y rechaza las acusaciones del equipo de Gobierno, que advierte de la posible pérdida de hasta 155 millones de euros.
En una entrevista concedida a Aragón Digital, Calvo niega que se trate de una estrategia partidista y sostiene que la postura de Vox responde a un desacuerdo de fondo con el aumento del gasto público, el recurso a la deuda y la aplicación de la Zona de Bajas Emisiones.
Calvo cuestiona además que una prórroga presupuestaria vaya a paralizar proyectos estratégicos en la ciudad y asegura que “presupuestos va a haber”, aunque con un mayor control por parte de la oposición.
El portavoz de Vox insiste en que la Zona de Bajas Emisiones “no tiene ningún sentido” en Zaragoza, rechaza que su postura suponga un riesgo real a la llegada de fondos y augura que estas restricciones acabarán derogándose con un cambio de Gobierno.
PRESUPUESTO
PREGUNTA.- Desde el equipo de Gobierno les acusan de bloquear las cuentas municipales y advierten de que Zaragoza podría perder hasta 155 millones de euros por lo que califican de cálculos partidistas de Vox. ¿Qué responde a estas críticas?
RESPUESTA.- Para empezar, no son cálculos partidistas. Es verdad que hemos estado apoyando y negociando los presupuestos todos estos años, pero siempre hemos tenido reservas. La posibilidad de no votar o de no apoyar los presupuestos, o de que fueran a la tramitación ordinaria, ha estado sobre la mesa desde el minuto uno, desde hace seis años que llevamos en el Ayuntamiento. Este año también nos lo planteamos y una de las cosas que nos movió a dar este paso fue cuando vimos que en Sevilla y en Valencia habían conseguido arrancar al Partido Popular el compromiso de no aplicar el régimen sancionador de la Zona de Bajas Emisiones, algo a lo que nosotros siempre nos hemos opuesto radicalmente.
Es paradójico que los ciudadanos tengan cada vez menos dinero mientras las administraciones públicas cada vez tienen más
P.- ¿Hay otros factores?
R.- Por ejemplo, que el presupuesto del Ayuntamiento aumente un 6% cuando las familias ven cómo su poder adquisitivo desciende año tras año me parece una obscenidad. Es paradójico que los ciudadanos tengan cada vez menos dinero mientras las administraciones públicas cada vez tienen más. A eso se suma el aumento del recurso a la deuda: se pasa de pedir unos 30 millones de euros a cerca de 49 millones este año. Todo ello nos ha llevado a decir que este año no vamos a apoyar el presupuesto.
P.- ¿Pero se van a perder 155 millones de euros?
R.- No es verdad. Los ingresos están presupuestados y, salvo catástrofe, se van a seguir percibiendo las transferencias del Estado. Además, existen las modificaciones presupuestarias o la moción de confianza anunciada por la alcaldesa. Presupuestos va a haber y se podrá seguir haciendo lo mismo, pero con más control por parte de la oposición.
P.- Una de las principales discrepancias es la Zona de Bajas Emisiones. Vox rechaza su implantación, pero la ley obliga a ponerla en marcha y su no aplicación podría suponer la pérdida de fondos. ¿Cómo concilian su postura con ese riesgo económico?
R.- Se trata de los fondos Next Generation, ligados a las bonificaciones de este último semestre, que rondan los 11 millones de euros. Solo la recaudación por multas en Zaragoza supera ampliamente esa cifra. Todos los años se presupuestan unos 12 millones y el año pasado se alcanzaron alrededor de 14 millones. Las multas son prácticamente un impuesto más que pagamos los zaragozanos. Si dividimos esa cantidad entre los vehículos censados, sale una media de unos 51 euros por vehículo al año, lo que equivale a una multa leve con pronto pago.
Ninguna de las grandes obras ya emprendidas se va a paralizar por un retraso presupuestario
P.- El Gobierno municipal alerta de que una prórroga presupuestaria podría afectar a proyectos estratégicos como la nueva Romareda o la regeneración del río Huerva. ¿Asume Vox esa posible consecuencia?
R.- Eso no se lo cree nadie, ni la propia alcaldesa. Ninguna de las grandes obras ya emprendidas se va a paralizar por un retraso presupuestario. Siempre cabe la posibilidad de las modificaciones presupuestarias, que todos los años afectan a unas 400 partidas, lo cual ya indica que los presupuestos no están bien hechos. Las modificaciones se votan igual que los presupuestos, así que se podrá seguir haciendo lo mismo, pero con más control.
P.- Con Jorge Azcón comentó en una entrevista que la negociación hubiera sido distinta. ¿Es así?
R.- Fue un comentario jocoso que se ha sacado totalmente de contexto. Es verdad que con Jorge Azcón tenía confianza y nos entendíamos bien, pero no tiene mayor importancia. Se ha utilizado por intereses partidistas.
ENMIENDAS
P.- ¿Puede adelantarnos algunas de las enmiendas que Vox va a presentar?
R.- Las estamos estudiando y ya tenemos un borrador. No van a ser muy significativas porque un presupuesto de más de mil millones apenas deja margen. Más de la mitad se va en personal, gastos corrientes, intereses y amortización de deuda. Solo se puede actuar en inversiones y subvenciones. Estamos pagando en torno a 60 o 70 millones anuales solo en intereses y amortización. Si no existiera esa deuda, ese dinero podría destinarse a inversiones y mantenimiento de la ciudad.
ZONA DE BAJAS EMISIONES
P.- ¿Será la Zona de Bajas Emisiones una línea roja?
R.- Estoy convencido de que en cuanto haya un cambio de Gobierno, que creo que se producirá pronto, las Zonas de Bajas Emisiones acabarán derogándose, como ha ocurrido en Francia. En Zaragoza no tienen ningún sentido. Es una ciudad barrida por el cierzo y en muchos años no se han superado los parámetros de contaminación de la OMS, salvo el de partículas en suspensión, que no tiene relación con el tráfico. No tiene sentido imponer restricciones a unos 40.000 vehículos para no solucionar absolutamente nada.
P.- ¿Qué pasará si se llega a una moción de confianza?
R.- Eso habría que valorarlo, pero incluso si no prosperara, tendría que presentarse una moción de censura, que solo podría impulsar el PSOE, y no tendría el apoyo de Vox. Por tanto, la confianza se consideraría refrendada y los presupuestos saldrían adelante. Habrá presupuestos, con algo más de retraso y más control. Ninguno de los grandes proyectos en marcha se va a quedar colgado.
P.- Cambiando de asunto, ¿cómo valora el futuro Museo de la Semana Santa en el antiguo colegio Concepción Arenal?
R.- Es una reivindicación histórica de Vox. El turismo religioso es muy importante y el patrimonio de la Semana Santa de Zaragoza es enorme. Nuestra propuesta siempre fue el Palacio de Fuenclara, por su ubicación y valor patrimonial. Pero siempre dijimos que el museo se haría donde decidieran la Junta de Cofradías y la Hermandad de la Sangre de Cristo, que son los propietarios del patrimonio. Si ellos están conformes con Concepción Arenal, nosotros no pondremos ninguna objeción.
Las expectativas son similares a las que reflejan las encuestas
ELECCIONES 8F
P.- Para terminar, ¿qué expectativas electorales tiene Vox de cara a las elecciones del 8 de febrero en Aragón?
R.- Las expectativas son similares a las que reflejan las encuestas, que son bastante positivas. Ahora tenemos siete diputados en las Cortes de Aragón y algunas encuestas nos sitúan entre 12 y 13, lo que sería un éxito. Vox está dando voz a sectores que no habían tenido representación durante décadas. Si el partido crece es porque está acertando con el diagnóstico de los problemas del país. Una gestión aseada, como la del PP, ya no basta. Creo que harán falta reformas profundas y no sé si el Partido Popular está dispuesto a acometerlas.
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