Crónica política: En el umbral de la crispación
Si la gripe tiene un umbral epidémico que fija Salud Pública, lo más parecido en las Cortes para los niveles de crispación por partículas de aire puede ser Tomás Guitarte. El portavoz de Aragón-Teruel Existe vino aprendido de Madrid pero ha tenido que lidiar durante este año y medio de legislatura con alusiones constantes y de todo tipo hacia su persona y partido. Es difícil que lo saquen del carril. No lo hicieron ni los dardos por su apoyo parcial a los Presupuestos de 2024 a cambio del desembarco de la radioterapia en la provincia turolense y la ampliación del actual hospital de la capital. Y eso que llegaron desde todos lados.
Algo cambió el miércoles durante la comparecencia del presidente Jorge Azcón, en principio para tratar la “inestabilidad” gubernamental denunciada por el PSOE pero que derivó en un encendido cara a cara entre Azcón y la socialista Mayte Pérez. Uno, portadas de periódicos en mano, aireando el Caso Koldo y la otra recordando que debería, al menos, presentar los Presupuestos y abandonar “la dejación de funciones”.
“Teatrillo”, lo calificó Guitarte e insisten desde su equipo, porque ambos partidos, o eso parece, se servirán el uno del otro para aprobar la nueva Ley de Energía como también sucedió con parte del Impuesto sobre las Renovables. Por la vía rápida, como denunció de manera airada el portavoz. Igualar a las dos bancadas fue un ejemplo de “populismo” propio de Pablo Iglesias o de Vox para Azcón. “Ha venido enfadado”, opinaba después otro miembro del Gobierno quitando hierro al asunto, aunque los presentes en el ‘Súper Miércoles’ parlamentario (dos comparecencias, otras tantas leyes y un decreto-ley en la misma mañana) coincidían en que el clima de crispación era generalizado.
“Con estos bueyes hay que arar”, dice la expresión popular, y con este clima toca debatir, se podría añadir desde el Palacio de la Aljafería. Hasta final de año pasarán por la cámara autonómica al menos dos proyectos estratégicos. Uno, la citada Ley de Energía, quizá en la última sesión de 2024. El otro, la de Vivienda, mientras miles de jóvenes se manifiestan, los precios suben y la banda madrileña Biznaga canta sobre especulación inmobiliaria en la franja de máxima audiencia de la televisión pública. En la casilla de salida continúa el dictamen de la Comisión de Especial de Estudio sobre financiación autonómica, donde el consenso pasó hace tiempo a mejor vida.
SIN PRESUPUESTOS, DE MOMENTO
La ausencia de negociación presupuestaria entre PP y Vox (al menos de cara a la galería) es un vacío que no da tregua. Noviembre finaliza como un mes de guiños desde que Azcón anunciase una batería de rebajas fiscales en el Debate sobre el Estado de la Comunidad condicionadas a los siete votos de la formación de Alejandro Nolasco. Los populares lo volvieron a hacer al rechazar el paquete de bajadas impositivas de sus antiguos socios.
El exvicepresidente, mientras tanto, pie en pared. “¡Qué difícil me lo está poniendo para aprobar los Presupuestos!”. “Está más cerca de hacerlo con el PSOE que con nosotros”. Hasta se preguntó si en algún momento “se dignará” a llamarle para negociar. Sirva una intimidad de puertas para dentro. Nolasco, a favor o en contra, no deja indiferente a nadie. Sus intervenciones se comentan en los pasillos como las jugadas más destacadas del partido de Champions League de la noche anterior.
Con algo hay que llenar los paréntesis de un otoño parlamentario, casi invierno, al que le han arrancado la negociación de las cuentas, tan propia de estas fechas como pasar semanas sin ver el sol en Zaragoza o la Lotería de Navidad. Para los Presupuestos hay excepciones. Las papeletas, eso sí, no han dejado de venderse como churros en la cafetería, ajenas a la crisis de convivencia de los que fueron coalición las fiestas pasadas. Este año, ni cenar juntos.