Punto y final a la ronda de contactos para la negociación de los Presupuestos, que ha finalizado con el Gobierno de Aragón en manos de Vox, con quienes mantendrán una última reunión esta semana, para evitar las elecciones anticipadas en febrero. Con el PSOE, el último en pasar por el Pignatelli este miércoles, el presidente Jorge Azcón y el consejero de Hacienda, Roberto Bermúdez de Castro, han escenificado sus diferencias con el rechazo a un acuerdo “de mínimos”, como lo ha calificado la secretaria general, Pilar Alegría, que ha asistido al encuentro junto al portavoz parlamentario Fernando Sabés.
Era poco probable de entrada que los dos principales partidos lograsen entenderse y el guion se ha cumplido, con más choques si cabe. Según ha explicado Alegría, y tal como refleja el documento aportado por el PSOE, los socialistas han planteado apoyar el techo de gasto en las Cortes y constituir una comisión negociadora “que busque los puntos de acuerdo fundamentales entre ambas fuerzas” para después, “en los primeros meses de 2026”, avanzar en el trámite legislativo del proyecto de Presupuestos y su aprobación.
Algo más de una hora de reunión que Alegría ha resumido en una frase: “He tendido la mano y me ha mordido”. A su juicio, “Aragón necesita” las cuentas, pero a unas elecciones no se les debe tener “miedo”. El paquete de medidas presentado el lunes y ofrecido ahora, responde a su papel como “principal partido de la oposición”.
“Si convoca elecciones, sin duda será por capricho, por interés personal, incompetencia o por todas las cosas a la vez”, ha subrayado Alegría, quien ha tachado de “excusas” la negativa del PP, que ya se ha trasladado en la reunión. El PSOE, ha insistido su líder regional, representa la vía alternativa a pactar con Vox y a acudir a los comicios. “El camino de la responsabilidad y el acuerdo”.
“NO VENÍAMOS CERRADOS A NADA”
De sus palabras, los socialistas no venían al Pignatelli “cerrados a nada” y lejos de “posiciones maximalistas”. “La excusa del ‘no me fío’ no suena creíble”, ha subrayado.
Alegría ha apuntado que, cuando se negocia, “hay que aceptar políticas de un lado u otro”, incluso al tratarse de “dos partidos antagónicos”. “¿Sería un presupuesto del PSOE? En absoluto, en todo caso del PP, que yo apoyaría en tanto que recogiera políticas que hemos planteado”, ha remarcado.
BERMÚDEZ DE CASTRO: “NO TIENEN CONFIANZA NI CREDIBILIDAD”
Por parte de la DGA, Roberto Bermúdez de Castro ha hablado de “la reunión más impostada” de su trayectoria política. Se ha reafirmado en que creen que los socialistas tratan de “engañar” o bien de ganar tiempo ante la posibilidad de los comicios. También ve las medidas de Alegría como “una enmienda a la totalidad” del PSOE como oposición, pues han criticado la gestión de la sanidad, la educación o la dependencia y ahora “todo está fenomenal menos cuatro matices”.
“¿Ustedes creen que son de fiar? Con todos los cambios de rumbo que hemos vivido de martes a martes en el Consejo de Ministros. Esto no es serio”, ha expresado. Tal es la desconfianza que el Ejecutivo ha declinado el pacto porque “el PSOE no va a apoyar nada”, dicen, a la hora de la verdad. El consejero también ha criticado la falta de propuestas fuera de la ciudad de Zaragoza y que las conocidas (impulso del Royo Villanova, hospital Materno-Infantil o la reforma del Servet) ya están contempladas. “Ahora está a favor de concertar el bachillerato y hace diez días se manifestaban por Independencia”, ha ironizado.
EL CASO SALAZAR
Respecto a Alegría, su relación con el exasesor de Moncloa y alto cargo del PSOE cesado por presuntos casos de acoso, Paco Salazar, se ha mencionado en la reunión. El consejero se ha vuelto a preguntar de qué hablaron durante una comida en Madrid o “¿qué le contó?”. “Que las mujeres denuncien nunca jamás será un problema”, ha comentado la ministra, a raíz también de la dimisión del presidente de la Diputación de Lugo, denunciado por comportamientos similares.
Una reunión más con Vox, sin fecha exacta, es lo que le queda al presidente para terminar de decidirse. Su consejero de Hacienda no ha valorado las especulaciones alrededor del 8 de febrero como posible convocatoria y ha avisado al partido de Alejandro Nolasco de que no se moverán de “la baldosa de la normalidad.” “No es que la pelota esté en su tejado, es sí o no”, ha aseverado.

