La semana del Debate sobre el Estado de la Comunidad ha servido al Gobierno de Aragón del Partido Popular para dibujar su hoja de ruta a corto y medio plazo. El presidente, Jorge Azcón, concentró sus anuncios en una batería de leyes en lugar de la tan mencionada lluvia de millones que, no obstante, continuó por otros derroteros en plena resaca de la cita parlamentaria, gracias a la inversión de Alkeymia para levantar una planta de hidrógeno verde en Caspe. En lo puramente político, eso sí, nada ha cambiado. El PP necesita los siete votos de Vox para sacar adelante los Presupuestos y su lista de medidas, entre la que destaca un objetivo común de ambos como la bonificación al 99% del grupo dos del Impuesto de Sucesiones.
Sin ir más lejos, figuraba por escrito en el Pacto para la gobernabilidad de Aragón firmado el año pasado para la investidura de Azcón. Tan cierto es que pasó a ser papel mojado después de la ruptura de la coalición como que la formación voxista, ya en la oposición, ha continuado reivindicando esta medida en solitario. Es más, el pasado mes de septiembre su portavoz y exvicepresidente, Alejandro Nolasco, pidió que la bonificación se extendiera a los grupos tercero y cuarto. Es decir, entre hermanos, sobrinos y tíos, ascendientes y descendientes por afinidad o grados todavía más distantes.
Durante el cara a cara con Vox, Azcón apeló a ese entendimiento. Un “modelo económico común”, subrayó, que para el PP debería pesar más que las diferencias en inmigración acentuadas en los últimos meses y que hicieron saltar por los aires el Gobierno. El presidente se preguntó también si Nolasco iba a ser capaz de “bloquear Aragón” por una premisa que nace de la dirección nacional de su partido y sobre la que la DGA no tiene competencias, como reiteró en varias ocasiones.
Ni para unos teóricos "planes retorno", ni para negarse a acoger menores venidos de Canarias, pues desde la Comunidad siempre ha existido esa predisposición. Eso no quita que se pidan más medios o un pacto nacional en esta materia. “Sin Presupuestos no habrá bajadas de impuestos”, añadió más tarde, por si a alguno de los siete diputados con los que encarriló su ascenso a la Presidencia no les había quedado claro.
El jefe del Ejecutivo se encontró ya el miércoles, cuando Nolasco pasó por la sala de prensa de las Cortes arropado por todo el grupo parlamentario, a sus antiguos socios marcando perfil propio a través de temas como la inmigración o el aumento de la seguridad. “La vecina del tercero” del barrio del Gancho, como quiso dibujar el portavoz, frente a Blackstone, a quienes se refirió expresamente, y los fondos de inversión. El jueves, con casi una hora y media de debate, lo mismo pero en versión extendida.
La citada bonificación al 99% del “impuesto a la muerte”, las ventajas fiscales para las familias numerosas y monoparentales, la promesa de avanzar en la “fiscalidad diferenciada” para el medio rural o incluso reducciones en distintos tramos del IRPF. Todo ello cuelga de los seis votos que separan a los populares de la mayoría absoluta.
El resto de partidos no lo pasaron por alto. La izquierda parlamentaria, con cierta sorna, transmitió al presidente que se había quedado solo. El PSOE, principal partido de la oposición, apreció debilidad. Alberto Izquierdo, a caballo entre ambos mundos del hemiciclo, le dijo que PP y Vox estaban mejor el uno sin el otro. “Le veo bien”, apuntó al presidente, quien recibió el comentario entre risas, aunque consciente de lo caprichoso de las matemáticas.

