Aragón, Cataluña, Sijena y el verano que paró el tímido deshielo diplomático

Tabla expuesta en el Monasterio de Sijena. Foto: Javier Broto
Cuatro meses después de la reunión entre Illa y Azcón, el conflicto con el MNAC ha vuelto a tensar la cuerda

Aragón se despertó el 23 de mayo de este año con una noticia que elevaba a inédito lo que debería ser habitual. Los presidentes aragonés y catalán, Jorge Azcón y Salvador Illa, mantuvieron una reunión aquella mañana, antes de que el segundo participase en un desayuno informativo junto a la ministra y líder regional del PSOE, Pilar Alegría. El encuentro, de carácter privado, era el primero entre ambos mandatarios desde Javier Lambán y Carles Puigdemont en 2016. Sonaba al inicio de un deshielo diplomático que no ha sido tal.

Días después, el Tribunal Supremo confirmaría la condena al Museo Nacional de Arte de Cataluña (MNAC) para la devolución de las pinturas de la sala Capitular del Monasterio de Sijena, tras varios años de parálisis judicial. Un asunto, dada la cercanía del pronunciamiento de los magistrados, que se trató entonces en el Pignatelli para evitar los episodios de 2017 con los bienes del Museo Diocesano de Lérida.

Fue la premisa que esgrimió en público desde el primer momento Jorge Azcón, quien llegó a asegurar que no veía otro escenario más allá del cumplimiento voluntario de la sentencia. El paso de los meses derivó en la ejecución forzosa y el rosario de reclamaciones desde el museo barcelonés por la “incapacidad técnica” y los “daños irreparables” que ocasionaría el proceso, argumentos a los que se sumaría del mismo modo la Generalitat y que han desembocado en su personación en el caso.

Incluso Illa, acostumbrado al bajo perfil, partidario del enfoque “técnico” sobre las pinturas y lejos de los discursos de ERC (en su Ejecutivo) o Junts, ha respondido con reproches al Gobierno de Aragón en estos meses. “Lo que tendría que hacer es dar las gracias a las autoridades de Cataluña, y en concreto al MNAC, por la preservación de unas pinturas que, si no, hoy no existirían. Yo no miento, él no sé”, expresó a finales de julio.

Será la jueza del Juzgado de Instrucción Número dos de Huesca la encargada de clarificar los siguientes pasos en el proceso. Son labores, caso del desmontaje de los frescos y los soportes, que atañen también al MNAC.

PROTESTA EL DÍA 27

La semana en clave del conflicto judicial ha estado marcada por las protestas. La asociación Sijena Sí presentó esta semana, tanto en Zaragoza como en Barcelona, la movilización del próximo día 27 frente a las puertas del museo. Se trata de la primera concentración por parte de colectivos aragoneses desde el último pronunciamiento del Tribunal Supremo, a la que ya se han adherido Chunta Aragonesista y Aragón-Teruel Existe. El manifiesto para la devolución de las pinturas lo firman casi una veintena de asociaciones y los Ayuntamientos de Villanueva de Sijena y Farlete.

Los frescos de la Sala Capitular son el último episodio de los choques entre ambos gobiernos pero transcurren al mismo tiempo que el debate por la financiación autonómica, pendiente desde hace años pero reflotado a raíz del “cupo catalán” pactado entre el PSOE y ERC, como lo califican desde la DGA. La Ley de Amnistía, hasta que el Constitucional desestimó los recursos de Aragón, o la candidatura a los Juegos Olímpicos de Invierno, que la parte catalana aparca ahora tras el ofrecimiento de Pilar Alegría; engrosan la lista de choques en los últimos tiempos, de la que no existe un inicio claro.

No obstante, Sijena, el asunto que ha vuelto a tensar la cuerda, sí puede ser el que más se extiende en el tiempo. El exalcalde de la localidad, Alfonso Salillas, situó esta semana en 1939 y 1940 las primeras peticiones para el regreso de los frescos, arrancados tras un incendio al comienzo de la Guerra Civil y posteriormente en la década de los 60. El primer mandato del citado Salillas marca el inicio de la vía judicial, a partir de 1995