Una larga cola da la vuelta al Colegio Mayor Virgen del Carmen de Zaragoza en un día de alerta por calor en la capital de aragonesa. El bochorno no impide que cientos de personas, jóvenes y mayores, mujeres y hombres; se agolpen a las puertas del centro adscrito al campus público aragonés. El responsable del goteo incesante de personas hacia el salón de actos no es otro que el eurodiputado de Se Acabó la Fiesta, Alvise Pérez, acompañado por el agitador Vito Quiles.
“Mira a ver si queda alguno libre”, “ya no dejamos entrar a nadie, ya está”, dialoga la organización, identificada con el símbolo de la ardilla colgando del cuello de la camiseta con un plástico y una pinza. El calor se hace todavía más pronunciado junto a las cerca de 400 personas que han llenado el lugar a la espera de ambos. “Y eso que es junio y hace calor”, dice también otra persona del staff. Más subirá la temperatura, también la política.
En un junio donde, quien más quien menos, han hecho sonar los tambores electorales en España, Alvise hace ruido con un megáfono, el que usa para dirigirse a los otros tantos que se han quedado sin entrar. El acto arranca con un cuarto de hora de retraso y se extenderá hasta las 21.00 o 21.30, en un diálogo entre Pérez, Quiles y un público que volcará su hartazgo en gritos contra los partidos, los medios de comunicación ahí presentes, a los que el ponente llamará “criminales”, y frente todo aquel que no quiera luchar contra un sistema “que nos ha saqueado a todos”.
Antes de todo aquello, Alvise Pérez, Vito Quiles y una extensa comitiva aguardan a que el vídeo previo a su intervención rompa. El eurodiputado lo hace dando pequeños saltos, micrófono en una mano y botella de agua en la otra, como quien entra al campo en la segunda parte para hacer el gol de la victoria.
Vuelta al ruedo: “Ni tiranos ni vasallos, ni de ningún partido político”, “el Joe Biden español, Alberto Núñez Feijóo”, “no nos entrevistan porque tienen miedo, vamos a acabar con sus subvenciones”. Alvise deshoja un argumentario con pullas también a Sánchez por la gestión de la DANA, al tiempo que se enorgullece de las donaciones conseguidas desde su canal de Telegram. “Queremos saber en qué se gastan nuestro dinero”, proclama el representante en la Unión Europea, quien promete acabar con los “políticos profesionales”.
De su bolsillo saca pronto un teléfono móvil para atribuirle que es la causa de haber obtenido un millón de votos. Denuncia acto seguido que hablar mal de la UE te saca del algoritmo, “te censura” o que el rearme de España “es una mentira” que solo beneficia a “empresas francesas y alemanas”.
“Nos gobierna una banda criminal organizada”, expresa un Alvise que en ningún momento ha perdido el interés de los cientos ahí congregados. “Esperanza de España”, reza una pancarta con el símbolo de la ardilla ataviada con la careta de Anonymous. El ritmo es frenético cuando saca a relucir la teoría del fraude electoral a través de Correos, al sostener que “un 20% del voto fue manipulado” o que personas de Triana “votaron a Puigdemont”.
JUZGADO POR EL SUPREMO
La visita del eurodiputado a Zaragoza tiene lugar a nueve días de declarar ante el juez por un presunto caso de acoso en redes sociales a la fiscal delegada de Delitos de Odio y Discriminación en Valencia, Susana Gisbert, quien llegó a recibir amenazas de muerte. Recientemente, Pérez confesó haber difundido una PCR falsa del presidente catalán, Salvador Illa, en otra de las causas que se le imputan, ya en manos del Tribunal Supremo.
Su situación procesal, donde también está en marcha otro proceso por presunta financiación ilegal de Se Acabó la Fiesta en las pasadas elecciones europeas; o la ruptura con los otros dos eurodiputados de la formación; no parecen haber mermado la capacidad de convocatoria de quien cuenta tras él con una masa social de miles de seguidores. En el lleno de Zaragoza, solo un pedazo de tantos, cuenta, que se han afiliado ya a las ardillas en pocos días.