Alfonso Rueda trae el "toque gallego" en la primera visita presidencial de la legislatura
Casi un año y medio de legislatura después, el presidente de Galicia, Alfonso Rueda, ha protagonizado la primera visita de un líder autonómico a Aragón desde que Jorge Azcón asumiera el cargo. Para el jefe de la DGA, “ha sido un honor y un privilegio” y “no es casualidad”, dice, que el barón popular de la Xunta haya abierto la veda. Como el propio Rueda ha comentado al arrancar su intervención, la actualidad política aragonesa ha tenido un “toque gallego” este miércoles, donde unos y otros se han encargado de recordar “los lazos” que unen a ambas regiones, desde la financiación autonómica al Camino de Santiago.
La Xunta ha adquirido en depósito, tras su paso por Zaragoza, el documento de más de 400 años de antigüedad en el que se narra tanto en castellano como en latín la aparición de la Virgen del Pilar al Apóstol. A cambio, el equipo de rueda deja en el Pignatelli la figura de un peregrino, fácilmente reconocible. Después, el presidente gallego se ha desplazado desde la sede de la DGA en el Paseo de María Agustín hasta la Basílica para firmar en el libro de honor y recibir, también como obsequio, las características cintas, una de ellas con la bandera de España.
Al paseo ciudadano en una de las mañanas más frías del invierno en la capital aragonesa se ha sumado la alcaldesa, Natalia Chueca. El recorrido se ha quedado a medias, y es que estaba previsto que recorriesen el centro de la ciudad desde la plaza Aragón.
Su reunión, de cerca de una hora y media de duración, ha obligado a cambiar los planes, de modo que los dos presidentes autonómicos, Chueca y las autoridades eclesiásticas se han encontrado ya en la puerta del Pilar. Rueda se ha llevado un tercer regalo, como es la corbata con el dibujo de la Virgen.
El cuarto, todavía en forma de promesa, lo ha dejado Azcón: “Voy a hacer el Camino de Santiago con el alcalde de Madrid”. “Está entrenado, se mete buenas palizas”, ha advertido Rueda sobre José Luis Martínez Almeida. Las características territoriales, las demandas en materia de financiación y el hilo entre la Virgen y el Apóstol no son los únicos nexos. Faltaba uno, en palabras del presidente aragonés: “el talento”.