Era el año en el que tenía previsto dar un paso al lado. Para el 29 de enero, día de San Valero en Zaragoza, Javier Lambán ya no era secretario general del PSOE Aragón una vez completada la sucesión con Pilar Alegría. Un escueto mensaje en sus redes sociales sirvió para poner fin a casi cuatro décadas de carrera política del entonces senador. Así dejó la que definía como su pasión, que lo llevó del Ayuntamiento de Ejea de los Caballeros al Pignatelli. La que ejerció, convertida en profesión, hasta los últimos meses de su vida.
Llegado 2025, y más a raíz de su salida del Senado, el expresidente Javier Lambán había reducido de manera notoria sus actos públicos. La última aparición ante los medios tendría lugar el 10 de julio, junto a su sucesor en el cargo, Jorge Azcón, para presentar el cuadro presidencial que se colgará próximamente en la sede del Ejecutivo. Junto a ellos estuvo la monja Isabel Guerra, la autora de una pieza llena de referencias para condensar una figura: los libros de Manuel Azaña o el Estatuto de Autonomía.
Lambán no ocultó entonces, junto a sus más estrechos colaboradores de la Presidencia, su malestar por la situación interna del PSOE. “Me duele en el alma, me siento hace ya un tiempo huérfano de representación en lo que a mi partido se refiere, tanto en Madrid como en Aragón”, dijo.
Fallecería el 15 de agosto y el funeral, una despedida en Ejea de los Caballeros, tendría lugar un día más tarde acompañado de una cascada de reacciones en la política aragonesa y nacional. Especialmente sentida fue su pérdida en el PSOE por la inevitable cercanía con la mayoría de los diputados de las Cortes. Y con la misma emoción habló de él en sede parlamentaria el que fuera su mano derecha, Darío Villagrasa, para pedir que no se utilizase su figura como arma arrojadiza tras su muerte.
“Trabajó para dejar un Aragón mejor a sus dos nietas. Dio la cara en los momentos más difíciles. Vino a dar la cara a este parlamento y a responder a la oposición con el bote de la quimio en el bolsillo de su americana”. Uno de los momentos de la 11ª legislatura, disuelta de forma anticipada, y de los últimos años en el parlamentarismo aragonés.
EL PREMIO GABRIEL CISNEROS
La intervención de Villagrasa venía marcada por semanas de enfrentamientos entre PP y PSOE a propósito del legado del expresidente. Jorge Azcón anunció por sorpresa durante el Debate sobre el Estado de la Comunidad que Lambán recibiría el premio Gabriel Cisneros a los valores constitucionales y la bancada socialista no aplaudió.
Reivindicarían su memoria y denunciarían el “partidismo” en la siguiente jornada del Debate, pero la polémica coleó hasta la entrega del galardón, al que acabaría asistiendo Pilar Alegría y todos los partidos a excepción de Vox, con directrices nacionales para plantar a los socialistas en distintos territorios. Tampoco estuvo la presidenta de las Cortes, Marta Fernández.
La viuda de Lambán, Marisa Lázaro, definió la ceremonia como un ejemplo de “ejeanidad”. El exvicepresidente con Felipe González, Alfonso Guerra, lloró la pérdida de su amigo y ensalzó su faceta política. “Un hombre de convicciones demócratas y socialistas, él dedicaba su vida a la lucha por este país, por su pueblo. No entendía de posiciones equilibristas, no se perderá su alma, su verdad, su legado”. El Senado, su última casa, organizó otro homenaje días antes, con el citado Felipe González, el presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, y el líder de la oposición, Alberto Núñez Feijóo, entre otros.
LAMBÁN Y FERNÁNDEZ VARA
También este año ha fallecido el expresidente socialista de Extremadura, Guillermo Fernández Vara, apenas un mes y medio después de hacerlo Lambán. El Gobierno de España les concedió a ambos, a título póstumo, la Gran Cruz de Carlos III. Moncloa quiso premiar su vida y trayectoria, marcada por la “profunda vocación de servicio público, siempre poniendo en el centro de las políticas a las personas y sus necesidades”. “Su legado permanece como ejemplo de dedicación, responsabilidad y compromiso con el bienestar de todos”, destacó la entonces portavoz Pilar Alegría.
Coincidieron al frente de los gobiernos aragonés y extremeño. Al margen de la cercanía política por pertenecer al sector crítico contra Pedro Sánchez dentro del PSOE, entablaron relación una estrecha relación personal.


