Bad Bunny clava la bandera de Puerto Rico en la Super Bowl más latina de la historia
Benito Antonio Martínez Ocasio ejemplifica a la perfección lo que significa cumplir un sueño. Aquel joven "boricua", que nació en Bayamón y creció a la orilla del Caribe puertorriqueño, escuchaba a su madre cantar salsa y merengue y no podía evitar unirse a los coros. Más tarde, al escuchar a referentes de su país como Daddy Yankee o Héctor Lavoe, ya no hubo marcha atrás. Su destino era convertirse en la estrella musical más grande del mundo interpretando la música que se escucha en su tierra.
Con el Grammy de Álbum del Año bajo el brazo (conseguido hace apenas unos días), Bad Bunny se presentó en el descanso de la Super Bowl con el objetivo de mostrar al mundo, y en especial a Estados Unidos, que un artista puede llegar a los más alto sin perder su idioma y su cultura. En el mayor espectáculo de América, Bad Bunny levantó un pequeño Puerto Rico donde no faltaron su casita, su puesto de venta de cocos, sus bebidas caribeñas y, obviamente, el perreo.
PARA TRUMP, "UNO DE LOS PEORES DE LA HISTORIA"
El puertorriqueño ofreció en Santa Clara un pupurrí de sus mejores éxitos, esos que le han llevado a la cima musical y que le han valido, por fin, el reconocimiento de la industria americana. Pero no el de todos los estadounidenses. Donald Trump no dudó en calificar el entre tiempo de la Super Bowl 2026 como "uno de los peores de la historia" y en el que "nadie entendió una palabra" del artista puertorriqueño. Pero poco le importa a estas alturas a Bad Bunny, que no paró durante todo el show de lanzar mensajes de unión y confiar en uno mismo.
Tití Me Preguntó, Yo Perreo Sola, Safaera, Voy a Llevarte Pa’ PR, Mónaco, Die With a Smile, Baile Inolvidable, NUEVAYoL, Lo Que Le Pasó a Hawai’i, El Apagón, Café Con Ron y Debí Tirar Más Fotos conformaron un tracklist donde solo hubo espacio para el inglés cuando entró Lady Gaga, quien se arrancó a bailar Baile inolvidable con Benito. Otro puertorriqueño como Ricky Martin, quizá uno de los primeros que llegó con su música a Estados Unidos, también acompañó a Bad Bunny en su noche.
El público del estadio Levi´s Stadium en California vio cómo el reggatonero, en el escenario más grande del mundo, sacaba todas las banderas de los países americanos y los nombraba uno a uno reivindicando, no solo a América latina como podría esperarse, sino a todo el continente incluido Estados Unidos y Canadá. Frente al odio y la separación, Bad Bunny priorizó el amor y la unión de los pueblos en una Super Bowl que ya es la más latina de la historia.