Las lluvias de marzo son un 143% superiores a la media en Aragón y aseguran la campaña de riego

El campo aragonés lo celebra, especialmente los cultivos de regadío en el Valle del Ebro
Embalse de Mequinenza durante la crecida controlada. Foto: CHE
photo_camera Embalse de Mequinenza durante la crecida controlada. Foto: CHE

Las últimas e intensas lluvias del mes de marzo han supuesto un alivio para el campo aragonés, repercutiendo a su vez en un notable incremento en las reservas hídricas que permitirá afrontar la campaña de riego con mayores garantías. La cuenca del Ebro ha experimentado una recuperación significativa, situando sus embalses por encima del 70% de su capacidad. Es un dato clave para el sector agrario de la comunidad, especialmente para los cultivos de regadío en el Valle del Ebro.  

Según el primer balance elaborado por la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG), las precipitaciones han sido un 143% superiores a la media habitual en este mes. Los cereales, viñedos y olivos se han visto favorecidos por el aumento de humedad en el suelo, lo que podría traducirse en una mejora en los rendimientos de la próxima cosecha. Además, la recuperación de los pastos en el Pirineo y otras zonas de ganadería extensiva supone un respiro para los productores que han sufrido los efectos de la sequía en los últimos años.  

CONTRASTE EN OTRAS REGIONES

La situación contrasta con el impacto que el temporal ha tenido en otras regiones del país, donde el exceso de agua ha provocado importantes daños en cultivos. En Murcia y Andalucía, más de 5.000 hectáreas de hortícolas han quedado anegadas lo que supone pérdidas millonarias en plantaciones de lechuga, brócoli, coliflor y frutos rojos. También en el sur, los cereales de invierno han sido afectados por enfermedades fúngicas debido a la alta humedad, mientras que el viento ha causado destrozos en invernaderos.  

Desde COAG valoran positivamente la recuperación del balance hídrico en Aragón, ya que permitirá afrontar la campaña de riego sin grandes restricciones en el Valle del Ebro y garantizar la planificación de cultivos de primavera. No obstante, la organización seguirá monitorizando la evolución del sector, especialmente en las zonas donde las precipitaciones han podido retrasar algunas labores agrícolas.