La finalización del embalse de Mularroya, que estaba prevista para finales de 2023, se ha vuelto a retrasar y será el último trimestre de 2024 cuando acaben los trabajos, que según informan desde la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE), superan el 80% de ejecución. El cuerpo de la presa está ya construido y el túnel que llevará agua del río Jalón al río Grío se encuentra en su último tramo. Como han destacado los regantes de la zona, se trata de una infraestructura “muy demandada en el territorio” y que beneficiará a 35.000 hectáreas.
El embalse se sitúa en el término municipal de La Almunia de Doña Godina y tendrá una capacidad de 103 hectómetros cúbicos, con una inversión que asciende a más de 115 millones y dentro del ciclo de planificación de la CHE que finaliza en 2027. Según la información que la Confederación ha facilitado a ARAGÓN DIGITAL, los trabajadores y la tuneladora han actuado a contrapendiente, es decir, del Grío al Jalón y cuando la derivación se complete y el embalse comience a funcionar, las aguas irán del Jalón al Grío.
LOS REGANTES MANTIENEN QUE EL EMBALSE PERMITIRÁ AUMENTAR LA GARANTÍA HÍDRICA HASTA EL 90%
Para ello, se va a utilizar el agua procedente del Jalón que llega al canal de toma de la Central hidroeléctrica de Embid a través del azul de Campiel, y el agua pasará al túnel cuando esté construido y de allí, al Grío. Según el presidente de la Junta Central del Jalón, Jesús Lamuela, cuando la obra esté finalizada se conseguirá “consolidar todo el eje del Jalón” y aumentar la garantía hídrica “de un 40% a un 90%”, lo que aportará “mucha más seguridad”.
Una garantía que sería “muy importante para los regantes”, ya que a futuro plantearían una ampliación de los cultivos de regadío de la zona. “Los pueblos podrán disponer de una mayor regulación del regadío, lo que hará que la gente no tenga que salir de sus casas para disponer de una agricultura familiar, que es tan necesaria en este territorio”, ha señalado Lamuela.
LA AUDIENCIA NACIONAL PARALIZÓ EL PROYECTO
Así, de cumplirse los plazos, finalizaría una infraestructura que no ha estado exenta de polémica, ya que la Audiencia Nacional llegó a paralizar su aprobación al determinar que la obra no respetaba la Directiva Marco del Agua de la Unión Europea, aunque finalmente el proyecto se retomó. Sin ir más lejos, fue el año pasado cuando el Tribunal Supremo validó que las obras han sido de curso legal, dando la razón a la Junta Central, las administraciones públicas y las constructoras, Sacyr y Acciona.
Una sucesión de inconvenientes legales que han retrasado la obra, lo que ha tenido "afecciones en los cultivos", ya que los agricultores "habrían podido contar con esa seguridad hídrica mucho antes”.“No podemos estar sacando producciones de regadío mirando al cielo. Estos últimos años, cuando hemos tenido problemas en verano para regar, nos hemos acordado mucho de que tenemos una pieza de regulación sin acabar que nos permitiría disponer del agua necesaria”, ha concluido Lamuela.