La Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) ha arrancado este lunes el desembalse del pantano de Calanda. Su capacidad había crecido en más de la mitad fruto del temporal y se encontraba al comienzo de la jornada por encima del 75%. Según han explicado desde la CHE, el ritmo de estas labores es de 25 metros cúbicos por segundo, una cantidad de agua que irá a parar a los embalses de La Estanca, en Alcañiz, y el de Caspe, respectivamente. Ambos se encuentran en el cauce del río Guadalope y absorberán esos excesos. El primero, por ejemplo, ronda el 32% de acuerdo a los últimos datos.
El crecimiento de la capacidad en el embalse de Calanda fue constante a lo largo de la semana pasada. De acuerdo a los registros de la CHE, el pasado lunes, 28 de octubre, se encontraba al 21,61%. Al mediodía del miércoles 30, había subido casi diez puntos, hasta el 29,94%, y el viernes ya se situaba en el 65,28%. En los últimos datos previos al desembalse, llegaba a más de dos tercios del almacenamiento total (75,32%). Son casi 41.000 hectómetros cúbicos.
Por su parte, el de Cueva Foradada capta las aguas del río Martín y experimentó un proceso similar. El miércoles por la mañana estaba al 32,36% y creció casi un 20% durante el día para finalizar la jornada al 51,67%. Este lunes, el porcentaje había crecido hasta el 59,23%, con 13.092 hectómetros.
Todavía no se conoce el impacto del temporal en el conjunto de la cuenca hidrográfica. El último parte de embalses, a falta de conocer nuevos datos, es del pasado lunes. Entonces, las reservas totales se situaban en el 69%, por encima del promedio de los últimos cinco años y también el de 2023 en la misma fecha. La margen derecha, donde se encuentran los embalses de Calanda, Cueva Foradada, Caspe y La Estanca, estaba al 39%, por debajo de la media del último lustro (46%) pero superando el mínimo de este periodo (34%).