Aragón esquiva el verano negro de incendios forestales y ronda sus cifras más bajas del siglo

Incendio forestal en Daroca este mes. Foto: Infoar
A 17 de agosto se registraron 307,9 hectáreas quemadas, a falta de imputar los últimos focos
 

Cerrada la segunda ola de calor del verano y tras la bajada del nivel de alerta por incendios forestales, Aragón asimila las últimas semanas de agosto lejos del caos por los fuegos en el noroeste peninsular y también del destructivo 2022, con los episodios de Ateca y el Moncayo. Sin ir más lejos, 2025 es para la Comunidad uno de los años menos lesivos en lo que va de siglo en este aspecto pasado el ecuador de la temporada de prevención y extinción.

A 17 de agosto, datos provisionales del Infoar en mano, se habían quemado 307,9 hectáreas, aunque la cifra podría crecer una vez se imputen focos como Torrente de Cinca (19) o Aragües del Puerto (quince) y los distintos conatos notificados en los últimos días. Los de Daroca (41,2 hectáreas) o Lupiñén (doce) ya estarían dentro. En la semana del 19 al 25 de este mismo mes, pero del año pasado, el acumulado era de 1.468 hectáreas, una más que en el mismo punto de 2023 y a años luz de las entre 19.701 y 20.117 de 2022, el peor en lo que va de siglo aunque no se trata de registros definitivos (20.260,52 hasta el 31 de diciembre).

 

En 2021, se habían quemado 537 hectáreas entre el 16 y el 22 de agosto (547 una semana más tarde), de modo que hay que remontarse a 2020 para encontrar un registro tan bajo a estas alturas, aunque también provisional: 286 hectáreas del 23 al 29 del mes, en un año pandémico que terminó con 336,18 calcinadas.

Las cifras del presente curso lo colocan ya por encima del cierre de 2018 (212,6 hectáreas provisionales) y de 2013, que acabó con 347,72. El año siguiente, 2014, se saldó con 438,9, 573,7 (provisional) en 2021, 805,19 (también no definitivo) en 2017, 900,92 en 2011 y 908,36 en 2016 (provisional). Los siguientes años en la lista son 2010 (1.144,04 hectáreas) y 2004 (1.234,9), seguidos de 2019 (1.360,55), 2024 (1.476,95) y 2023 (1.482,05), los tres no definitivos.

En 2003 se calcinaron 1.486,09 hectáreas; 1.507,74 en 2002; 1.860,38 en 2007; 2.116,39 en 2005; 2.153,68 en 2006; 2489,34 en 2008; 4.570,32 en 2001; 7.855,87 en 2015; 8.244,51 en 2012 y, hasta 2022, el año de mayor extensión quemada este siglo era 2009, con 19.648,41.

Incendio de Ateca, de más de 11.000 hectáreas. Foto: Aragón Digital

EL PORCENTAJE DE CONATOS CRECE CON LOS AÑOS

Hasta el pasado lunes, se han registrado en lo que va de año 160 conatos de incendio en Aragón, aquellos extinguidos antes de quemar una hectárea. Son casi un centenar desde el inicio de la temporada y también se mueven en umbrales similares a los años previos, pues se contabilizaron 197 entre el 19 y el 25 de agosto del año pasado, 248 en 2023 (21 al 17 de agosto), 305 en 2022 (22 al 28), 264 en 2021 (23 al 29) y 163 durante 2020 (23 al 29 del mismo mes).

Entre el año 2001 y el 2019, el porcentaje de conatos creció en un 5%, del 74% al 79% y ninguna vez el porcentaje descendió de la barrera del 70%. Además, se alcanzaron cifras del 81% (2006) o el 83% (2013).

Según los mismos datos (provisionales) de la DGA, la tasa rondaría el 79% en 2020 (219 de 276 totales), 75,5% en 2021 (297 de 392), 71,4% en 2022 (345 de 483), 78,8% en 2023 (276 de 350) y 80,1% en 2024 (2018 de 272). El mismo análisis arroja un descenso en el número de incendios anuales respecto a los picos de 2005, con hasta 711, o 2012 (541).

Zona afectada por el incendio del Moncayo, en 2022, Foto: Vanesa Aso

LOS AÑOS NEGROS

En este sentido, primó la virulencia de los incendios y no el número en el reparto de 2022, el peor año en lo que va de siglo y último precedente similar, aunque salvando las distancias, a lo sucedido en el resto de España este mes. En Ateca se contabilizaron 11.004,10 hectáreas calcinadas y 5.213 en el originado en Añón de Moncayo, con apenas un mes de diferencia. Ambos durante el nivel de alerta roja y catalogados como accidente. En Castejón de Tornos fueron 1.350 las hectáreas afectadas por 1.110 en Nonaspe, 211 en Laspuña, 110 Oliete, 105 Lechago, 74 en Villafranca de Ebro, 58,60 Isábena y 55 en Pradilla.

 

En 2009, por otro lado, la afección en la superficie forestal de la Comunidad llegó al 16,39%, de acuerdo a informes del Gobierno Central y se produjeron hasta ocho fuegos con la vitola de Gran Incendio Forestal (GIF). En Aliaga (Teruel) y el campo de maniobras de San Gregorio se superaron las 7.000 hectáreas quemadas entre todos los tipos de superficie. También traspasaron la barrera del millar en Alloza y Corbalán, de la provincia turolense. Sin olvidar Los Olmos, Jaulín, Terrer y Mequinenza, entre otros.

De 2012 destacan los incendios de Talamantes (2.843 hectáreas), Montanuy (1.932) o Laspaúles (798). El recuerdo de 2015 va ligado a las Cinco Villas, y es que solo en Luna ardieron 7.162,74 hectáreas.