Más muertos atribuibles al calor y de forma más continuada que el verano pasado. Son los datos que arroja desde el pasado 21 de junio, con el inicio de la temporada estival, el Sistema de Monitorización de la Mortalidad (MoMo) del Instituto de Salud Carlos III de Madrid en referencia a Aragón. En total, 79 personas perdieron la vida hasta el pasado 3 de agosto por causas achacables al exceso de temperaturas, todas ellas de forma ininterrumpida desde el pasado 11 de julio, con el inicio de la primera ola de calor. Son más del doble que en la misma franja de 2023, cuando se registraron 36. La cifra final hasta el 21 de septiembre ascendió a los 144 decesos.
Han crecido los números y ha cambiado el comportamiento de las temperaturas. Así, de acuerdo al Sistema MoMo, el año pasado se produjeron dos fases definidas de muertes por este motivo. La primera, aunque más leve, del entre finales de junio y comienzos de julio, y otra más pronunciada que duró desde el 9 de agosto hasta el 2 de septiembre. Por provincias, 22 se registraron en Huesca, cinco en Teruel y el grueso, con 52 en Zaragoza. No obstante, la región oscense cuenta con la mayor tasa respecto al exceso total de fallecimientos (262), con un 8,3%. La turolense se sitúa en el 1,98% y la zaragozana del 4,52%.
De los 79 fallecimientos notificados en lo que va de verano, 37 fueron hombres y 43 mujeres. El grueso, entre las personas de ambos sexos de mayor edad. Se estima que hasta 57 se encuentran en la franja de 85 años o más, una cifra que crece hasta las 75 si se toma como punto de inicio los 65 años. Los cuatro fallecimientos restantes se atribuyen al espacio de los 45 a los 64. Es una de las constantes que no ha variado respecto a los datos de 2023, con casi el 100% en aquellos que tenían más de 65.
Son precisamente la población diana de los planes de prevención por altas temperaturas de la Dirección General de Salud Pública, que componen también los niños menores de cinco años, las mujeres gestantes, las personas con enfermedades crónicas, aquellas que toman medicación de forma recurrente o cantidades excesivas de alcohol, o las que tienen problemas de movilidad reducida. También engrosan la lista los trabajadores al aire libre. Estas actuaciones se enmarcan dentro del Plan que se activó el pasado 15 de mayo y continuará hasta el 30 de septiembre.
Como novedad, este verano se han establecido nueve zonas isoclimáticas en la Comunidad y una serie de temperaturas máximas. Si estas se superan, Salud Pública considera que existe un riesgo para la salud. En el Pirineo Oscense, este umbral se sitúa por ejemplo en los 29,8 grados. Del resto del territorio, son 33,2 en el centro de Huesca y 36,4 en el Sur; 35,5 en las Cinco Villas; 36,2 en la Ibérica Zaragozana; 37 en la Ribera del Ebro, 32,8 en Albarracín y Jiloca; 31,2 en Gúdar y Maestrazgo y 35,7 en el Bajo Aragón.
JULIO Y AGOSTO COMPENSAN EL MES ANTERIOR
Queda todavía un mes de agosto que puede vivir su segundo fin de semana, que coincide por ejemplo con las fiestas de San Lorenzo, con temperaturas por encima de los 40 grados. “Lo más normal es que esté por encima de la media”, avanza a este diario el delegado de la Agencia Estatal de Meteorología en Aragón (Aemet), Rafael Requena, quien apunta también que julio ha sido uno de los más cálidos de la serie histórica si se compara con los años que van del 1971 al 2000. Concretamente, casi dos grados por encima. Aun con todo, la temperatura media estuvo por debajo de 2022 y 2023. “Es complicado superarlos”, subraya Requena,
Por ello, julio ya ha compensado junio, que no contó con grandes episodios de estrés térmico, y agosto apunta a hacerlo. Y no es que el primer mes de la temporada estival fuese “frío”, señala el responsable territorial de la Aemet, ya que el mercurio apenas creció una décima respecto a los promedios.