Aragón contacta con el Gobierno de España para establecer una posible actuación ante el riesgo nuclear
Zaragoza.- El Ejecutivo aragonés se ha puesto en contacto con el Gobierno de la Nación para pedir información sobre los efectos de la explosión en una planta de residuos nucleares en Marcoule (sureste de Francia).
La cercanía con la frontera española, de unos 200 kilómetros, y a unos 700 de Zaragoza ha hecho que el Gobierno de Aragón se haya preocupado por esta situación y ha mostrado su predisposición a actuar de forma coordinado en el caso de que se produjera un escape y fuese necesario aplicar un protocolo de protección civil.
Mientras, el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) se mantiene en permanente comunicación con su homólogo francés, la Autoridad de Seguridad Nuclear, después de la"explosión en un horno de fusión de metales de baja y muy baja intensidad del Centro de Tratamiento y Acondicionamiento de Residuos de Baja Actividad (Centraco).
El CSN ha insistido en que el organismo regulador francés ha confirmado que "no se han producido emisiones radiactivas al exterior" y que se mantiene en contacto permanente con la prefectura de Gard, así como con Socodei, empresa explotadora de Centraco.
Entre las medidas adoptadas, la ASN ha movilizado a su división de Marsella y ha enviado a un equipo de inspectores a recabar información sobre el suceso.
Según la información proporcionada por las autoridades francesas, dice el CSN, "la instalación afectada está dedicada al tratamiento de residuos radiactivos de baja o muy baja intensidad, mediante la fusión de residuos metálicos, o mediante la incineración de residuos orgánicos". Dicho centro está en funcionamiento desde 1999.
Las centrales nucleares españolas generaron 2.861 bultos de residuos radiactivos sólidos de baja y media actividad en 2010. Concretamente, la central de Cofrentes, con 936 bidones, es la que más residuos generó seguida de Santa María de Garoña, (549), Ascó I y II (527), Almaraz I y II (416), Valdellós II (252) y Trillo (181).
Los residuos de baja y media actividad son materiales contaminados con isótopos radiactivos que en menos de 30 años reducirán su radiactividad a la mitad. Según Enresa, pueden ser herramientas, ropa de trabajo, instrumental médico y otros materiales utilizados en algunas industrias, hospitales, laboratorios de investigación y centrales nucleares.
Dentro del grupo de residuos de baja y media actividad se incluyen los residuos radiactivos de muy baja actividad que, por su bajo contenido radiactivo, precisan de menores requisitos para su gestión.