La Aemet sobre el aviso por las tormentas del viernes: "El aviso rojo es un nivel de devastación más de lo que ocurrió"
A punto de cumplir una semana de las tormentas que sacudieron y arrasaron con Azuara, Villar y Herrera de los Navarros, Letux y otros pueblos de Zaragoza y Teruel, el delegado territorial de la Aemet en Aragón, Arcadio Blasco, ha vuelto a aclarar que el aviso naranja emitido por el organismo "cubrió exactamente lo que ocurrió". Cabe recordar que el aviso saltó a la palestra cuando el presidente del Gobierno de Aragón, Jorge Azcón, responsabilizó al organismo de no haber activado el aviso rojo (el más grave) alegando que "lo que hubo es mucho más que si se hubiese dado una alarma de color rojo".
Tal como explicaba Blasco este jueves, el aviso rojo contempla "tormentas muy fuertes que por sus características excepcionales pueden tener un alto impacto. Esto ya sería el nivel máximo, un nivel de devastación o, mejor dicho, de daños contra vidas y bienes todavía más elevado de lo que ocurrió. Todavía más".
La emisión de avisos de fenómenos meteorológicos adversos y los respectivos umbrales se recogen en el Plan Meteoalerta, tal como ha explicado Blasco. Así, el aviso naranja (la Aemet ha asegurado que ellos emiten avisos, no alertas) implica "tormentas muy fuertes, tormentas con extraordinario aparato eléctrico acompañadas de precipitaciones localmente muy fuertes o torrenciales y/o rachas máximas de viento muy fuertes superiores a 90 kilómetros hora o huracanadas y/o granizo de diámetro superior a dos centímetros".
A este respecto, ha vuelto a repetir la cronología de los hechos y la actuación de la Aemet. "Ya el jueves por la noche emitió un aviso amarillo por tormentas, granizo, etc. Ya se estaba diciendo el jueves que el viernes por la tarde iba a haber tormentas fuertes. El viernes por la mañana, a las 8.49 hora local, se actualizó el aviso amarillo anterior y se pasó a naranja. Lo que ocurrió realmente fue un fenómeno evidentemente violento. Se llegaron a acumular 90 litros por metro cuadrado en un pluviómetro de Herrera de los Navarros y con una estimación, ojo, no es un dato observado, se nos dice que se pudo llegar a la zona máxima de precipitación a una acumulación de 180 litros por metro cuadrado".
Por último, ha explicado que "no se trató de un episodio de lluvias torrenciales generalizadas para nada" sino que fue un "fenómeno extremadamente local". "Hay que poner en valor sobre todo la anticipación a la predicción de un fenómeno tan difícilmente predecible. Desde el jueves y primera hora del viernes ya se dijo que iba a haber tormentas muy fuertes con el aviso naranja", ha concluido.