La muerte en directo del ‘streamer’ Raphaël Graven (46 años), conocido en Internet como Jean Pormanove, ha conmocionado a Francia y puesto en el foco a la plataforma de vídeo Kick. Graven falleció la madrugada del 18 de agosto en su casa de Contes, cerca de Niza, mientras emitía un maratón que acumulaba casi 300 horas de emisión y en el que llevaba días recibiendo insultos, golpes y humillaciones de otros dos creadores de contenido.
La retransmisión llegó a mostrar cómo los acompañantes agredían al ‘streamer’ pocos minutos antes de que unos 10.000 espectadores lo vieran desplomarse sobre un colchón sin que nadie detuviera la emisión. Las imágenes se viralizaron y la grabación se cortó solo cuando los participantes comprobaron que no respondía.
LA FISCALÍA DE NIZA ABRE UNA INVESTIGACIÓN
La Fiscalía de Niza ha abierto una investigación por “violencia deliberada contra persona vulnerable” y tomará declaración a los dos co-streamers, ya imputados este año por abusos similares. Mientras tanto, el regulador audiovisual Arcom y el Ministerio de Asuntos Digitales estudian posibles sanciones a Kick por permitir contenidos “degradantes y peligrosos” en su plataforma.
La ministra delegada Clara Chappaz tildó el caso de “horror absoluto” y reclamó a la empresa australiana “explicaciones inmediatas”. Kick ha anunciado una auditoría interna y la suspensión de los canales implicados.
El suceso ha sacudido al país vecino ya que la audiencia pagaba donaciones para ver golpes, intentos de asfixia y desafíos tóxicos que el creador aceptaba para mantener la atención y los ingresos. El suceso revive el debate sobre los límites del contenido extremo y la responsabilidad de las plataformas ante el creciente negocio del “hate watching”.

