Un vecino allegado al detenido por el crimen de Fago se muestra escéptico con la posible implicación de este último
Fago.- Como ya viene ocurriendo desde que se conociera la noticia del asesinato de Miguel Grima, alcalde de Fago, los vecinos se muestran remisos a hablar del caso con los medios de comunicación. La noticia causó asombro entre todos los vecinos al conocerse que el detenido era del lugar. Uno de los vecinos más allegados al detenido, y que también había tenido problemas con alguna decisión de Alcaldía, seguía el sábado sin dar crédito al hecho de que el detenido, Santiago Mainar, pudiera estar implicado en el crimen y se mostraba “escéptico” ante la evolución de los acontecimientos. Este vecino, Alejandro Coloma, ha criticado las filtraciones que se han hecho a la prensa sobre datos de la investigación que, a su juicio, ponen en duda el secreto del sumario. Asimismo, denuncia una “presión mediática y política fuera de lugar”.
"Cabeza de turco"
Este vecino dice no sospechar de nadie del pueblo y “hasta que no haya una declaración clara de la juez o de la policía que lleva el caso, para mí son todo especulaciones”. Así pues, asegura que “hoy día, para mí, Santiago Mainar es un cabeza de turco o un chivo expiatorio”. Por otra parte, explicaba que aunque hay gente que ha mencionado los problemas que tenían con la gestión de Miguel Grima, “eran problemas que se estaban llevando administrativa o judicialmente”. Así pues, no ve lógico “resolver un problema administrativamente y después sacar una escopeta”. Para este vecino, “ha sido una cosa con premeditación y alevosía”.
Según este vecino, los testigos que vieron a una persona junto al coche de Grima la misma noche de su muerte en el lugar donde apareció muerto, “siempre han dicho que no conocían a la persona que vieron, y sí que conocen a Santiago”. Por todo ello, defiende la presunción de inocencia de Mainar “hasta que no haya una versión oficial”. Por otra parte, indica que el propio detenido le había comentado la pasada semana que se sentía “presionado por lo medios”, aunque asegura que “era muy franco siempre que hablaba y no tenía ningún problema en comentar la relación que tenía con Miguel Grima”, que se limitaba a que “intentaba defender sus derechos personales”, comenta. Unos asuntos que, recuerda “se han llevado siempre a nivel administrativo y jurídico porque las cosas se resuelven con las herramientas de la administración”.
Presión política
Asimismo, añade que hay una presión política en el sentido de que “alguien está pensando en las elecciones municipales y antes del día 22 (fecha fijada para la asamblea vecinal que debe elegir nuevo alcalde) parecía que tenían que encontrar al culpable para que alguien de este pueblo se presentase como candidato”. Además, opina que “en lugar de presionar tanto como presiona el PP en buscar un culpable”, lo más justo habría sido que la Diputación Provincial hubiera gestionado el Ayuntamiento en los tres meses escasos que faltan de legislatura.