Aragón ha sido cuna de figuras ilustres que han marcado la historia. Un buen ejemplo de ello es Ayerbe, una localidad conocida por ser la "puerta de entrada a los Pirineos", que fue el hogar de juventud de Santiago Ramón y Cajal, Premio Nobel de Medicina y figura clave en la historia de la neurociencia. En este pueblo aragonés creció y se formó, y hoy su herencia puede visitarse en un interesante centro de interpretación. Pero el calor de este pueblo no acaba ahí.
La villa es también famosa por sus "refollaos", los dulces más tradicionales de Ayerbe, elaborados con una sencilla masa de pan, aceite y azúcar que esconde toda su identidad en siete pliegues muy característicos.
Además, Ayerbe se sitúa al pie de una colina sobre la que se asientan la ermita de San Miguel y los restos de su castillo árabe. También se puede recorrer su núcleo urbano con tranquilidad, visitar la Torre del Reloj o el Palacio de los Marqueses de Urriés... ¡Te invitamos a conocerlo!
EL LEGADO DE RAMÓN Y CAJAL
Ayerbe no sería el mismo sin la figura de Santiago Ramón y Cajal, considerado el mayor científico español de todos los tiempos. Aunque nació en Petilla de Aragón (Navarra), pasó su infancia y juventud en Ayerbe, donde su padre ejercía como médico. Aquí vivió años clave de su formación y primeras inquietudes, y esa vinculación ha dejado una huella profunda en el pueblo. La casa familiar ha sido reconvertida en un espacio cultural: el Centro de Interpretación Ramón y Cajal, un lugar perfecto para conocer tanto su vida como su revolucionario trabajo en neurociencia, que le valió el Premio Nobel de Medicina en 1906.
El centro cuenta con paneles interactivos, objetos personales, documentos históricos y una exposición permanente dedicada a su legado científico y humano. Es una visita especialmente recomendada para familias, escolares y amantes de la ciencia.
El horario de apertura varía según temporada, aunque suele abrir fines de semana y festivos. La entrada es gratuita, y ocasionalmente se organizan visitas guiadas y talleres divulgativos. Además, el museo se encuentra en pleno centro, por lo que se puede combinar fácilmente con el resto de puntos de interés de Ayerbe.
QUÉ HACER Y QUÉ VER EN AYERBE
Degustar el "refollao"
El refollao es uno de los dulces más tradicionales de Ayerbe, elaborado con una sencilla masa de pan, aceite y azúcar que esconde toda su identidad en siete pliegues muy característicos ("folla" significa hoja). En cada uno de ellos se concentra el sabor de las fiestas de los pueblos, de las celebraciones familiares o de los reencuentros con amigos.
Este tradicional dulce, que antiguamente se elaboraba con pan sobrante, puede degustarse por ejemplo en la Panadería César Ascaso, ubicada en la Plaza Ramón y Cajal (Ayerbe). Su propietario, Juan Carlos Ascaso, asegura que "es un dulce sencillo pero que requiere de cariño y tiempo, unas 3-4 horas. En invierno vendemos unos 30-40 diarios, el fin de semana alrededor de 120, pero es en verano, y con el turismo de la zona, cuando llegamos a vender hasta 300".
Torre románica del siglo XII
Adosada a la iglesia, la torre románica del siglo XII es uno de los elementos arquitectónicos más antiguos y valiosos de Ayerbe. Se trata del único resto visible de la antigua colegiata, y es un magnífico ejemplo del románico jaqués, con sillares perfectamente labrados, arcos de medio punto y decoración en taqueado jaqués. Está declarada Bien de Interés Cultural desde 1924.
Palacio de los Marqueses de Urriés
Uno de los monumentos más destacados que ver en Ayerbe es el Palacio de los Marqueses de Urriés, también conocido como Palacio de Ayerbe. Situado en una de las plazas principales de la localidad, este majestuoso edificio fue construido entre los siglos XV y XVI y está declarado Monumento Histórico-Artístico.
Su arquitectura combina elementos del gótico tardío con influencias renacentistas, lo que lo convierte en uno de los mejores ejemplos de arquitectura civil aragonesa del periodo.
El palacio se alza junto a la icónica Torre del Reloj y destaca por su sobria fachada de piedra, sus ventanas con arcos conopiales y su gran portal en arco de medio punto. El edificio fue residencia de una de las familias nobles más influyentes de la zona, los Urriés, y tuvo una gran relevancia política y social en la comarca durante siglos.
Torre del Reloj
Situada en la plaza Ramón y Cajal, la Torre del Reloj es uno de los iconos más reconocibles de Ayerbe. Fue construida entre 1798 y 1799 para marcar el tiempo y servir de aviso público a los habitantes. Con casi 30 metros de altura y coronada por una campana y chapitel piramidal, esta torre barroca destaca por su elegancia y verticalidad.
Está declarada Bien de Interés Cultural desde 2003 y, aunque no se puede visitar por dentro, su maquinaria de reloj aún se mantiene operativa de forma eléctrica. La torre es uno de los puntos más fotografiados del pueblo y parte esencial del trazado urbano.
Iglesia de San Pedro (siglo XVI)
La iglesia parroquial de San Pedro es uno de los principales monumentos de Ayerbe, tanto por su valor arquitectónico como por su importancia histórica. Fue construida en el siglo XVI como convento de los dominicos por iniciativa de Hugo de Urriés, y transformada en iglesia parroquial en 1855. Destaca por su imponente portada-retablo barroca del siglo XVII, sus tres naves de gran altura y una rica colección de arte sacro.
En su interior se pueden visitar retablos barrocos, una imagen románica de la Virgen de Casbas y un órgano romántico del siglo XIX, además del panteón familiar de los Urriés.
Santuario de Nuestra Señora de Casbas
A solo tres kilómetros de Ayerbe se encuentra el Santuario de Nuestra Señora de Casbas, un templo imprescindible para quienes visitan la comarca de la Jacetania. Catalogado como Bien de Interés Cultural por el Gobierno de Aragón, este santuario destaca por su sobria fachada exterior que contrasta con el deslumbrante interior decorado con frescos barrocos de gran valor artístico. Por esta riqueza pictórica, es conocido popularmente como la «Capilla Sixtina del Altoaragón».
El santuario no solo atrae por su arte, sino también por su entorno natural privilegiado, ideal para quienes buscan combinar patrimonio cultural con rutas de senderismo y turismo rural. La visita es gratuita y se puede acceder durante todo el año.
RUTAS CERCA DE AYERBE
Ayerbe es un punto estratégico para los amantes del senderismo que visitan el Pirineo aragonés.
De Ayerbe a Mallos de Riglos
Una de las rutas más conocidas es la Ruta de los Mallos de Riglos. Esta zona es famosa tanto para senderistas como para escaladores. La ruta circular a los Mallos de Riglos, con unos 5,4 km y un desnivel moderado, ofrece vistas panorámicas únicas del paisaje pirenaico.
Es una ruta de dificultad media-baja, apta para caminantes con algo de experiencia, y dura aproximadamente 4 horas y media.
De Ayerbe al Castillo del Loarre
Para quienes buscan una ruta familiar y fácil, destaca la visita al Castillo de Loarre, situado a solo 10 kilómetros de Ayerbe. Este castillo románico, uno de los mejor conservados de Europa, combina historia con naturaleza a través de senderos señalizados.

