Está en mitad del desierto y pocos lo conocen: así es monasterio oculto de Los Monegros
Aragón esconde auténticos tesoros en lugares donde el turista convencional apenas se detiene. Más allá de las ciudades, las comarcas del Alto Aragón, las sierras turolenses o las llanuras de Zaragoza guardan paisajes que combinan historia, arte y silencio. De castillos medievales a pueblos sumergidos bajo embalses, de yacimientos íberos a monasterios centenarios, cada rincón parece susurrar una historia distinta que espera ser contada.
Uno de esos lugares es la Cartuja de Nuestra Señora de las Fuentes, en pleno corazón de Los Monegros. Allí, entre campos secos y cielos inmensos, se levanta un monasterio que fue refugio de oración, cuartel, finca agrícola y, hoy, Bien de Interés Cultural en proceso de restauración. Su historia, sus frescos y su arquitectura convierten a este enclave de Sariñena en una de las joyas patrimoniales más sorprendentes de Aragón.
- ORÍGENES Y LEYENDA DE LA FUENTE DEL MILAGRO
- UNA JOYA BARROCA CON MÁS DE 2.000 METROS DE PINTURAS
- DE LA DESAMORTIZACIÓN AL ABANDONO: LA LARGA CAÍDA DEL MONASTERIO
- UN RESCATE NECESARIO: RESTAURACIÓN Y FUTURO DE LA CARTUJA
- CÓMO LLEGAR A LA CARTUJA DE LAS FUENTES
ORÍGENES Y LEYENDA DE LA FUENTE DEL MILAGRO
La historia de la Cartuja arranca en 1507, cuando los condes de Sástago, Blasco de Alagón y Beatriz de Luna, decidieron fundar un monasterio cartujo junto al manantial conocido como la Fuente del Milagro. La tradición sostiene que allí apareció milagrosamente una imagen de la Virgen. En esa pequeña ermita, los condes enterraron a su hijo Artal y, para honrar su memoria, promovieron la construcción del cenobio.
Durante los primeros años, las condiciones del entorno —aislamiento, sequedad y escasez de recursos— obligaron a los monjes a abandonar el lugar. No fue hasta mediados del siglo XVIII cuando, gracias al apoyo de los hermanos Comenge, infanzones de Lalueza, se impulsó la construcción del complejo monástico actual, cuya primera piedra se colocó el 27 de abril de 1717 y cuya iglesia quedó finalizada hacia 1777.
UNA JOYA BARROCA CON MÁS DE 2.000 METROS DE PINTURAS
La Cartuja de las Fuentes es un conjunto monumental de casi 6.000 metros cuadrados que responde al modelo arquitectónico cartujano: simetría, racionalidad y sobriedad. El núcleo es la iglesia, con planta de cruz latina y una nave única que se articula con el claustro, las celdas, la sacristía, la sala capitular y otros espacios religiosos y de vida comunitaria.
Lo que hace de este lugar algo único es su impresionante conjunto pictórico. Fray Manuel Bayeu, hermano del pintor de cámara Francisco Bayeu y cuñado de Goya, dedicó más de 30 años a decorar con frescos cada rincón del monasterio. En total, más de 2.000 metros cuadrados de pintura mural, con 250 composiciones que ilustran episodios de la vida de la Virgen, figuras del Antiguo Testamento y alegorías de las virtudes cardinales. Se trata de uno de los ciclos murales más importantes del siglo XVIII en España.
DE LA DESAMORTIZACIÓN AL ABANDONO: LA LARGA CAÍDA DEL MONASTERIO
El siglo XIX fue especialmente duro. En 1808, con la Guerra de la Independencia, los monjes se vieron obligados a abandonarla. Aunque regresaron brevemente, el golpe definitivo llegó con la desamortización de Juan Álvarez de Mendizábal en 1835. El monasterio fue cerrado y sus bienes subastados. Algunos frescos se conservaron en el Museo de Huesca, pero muchas otras obras y objetos litúrgicos desaparecieron para siempre.
A partir de entonces, el recinto fue explotado como finca agrícola, balneario, almacén e incluso cuartel militar durante la Guerra Civil. El deterioro fue progresivo: el retablo fue destruido, las celdas quedaron en ruinas y gran parte del conjunto quedó expuesto a las inclemencias del tiempo y al olvido institucional.
UN RESCATE NECESARIO: RESTAURACIÓN Y FUTURO DE LA CARTUJA
En 2015, la Diputación Provincial de Huesca adquirió la Cartuja de Nuestra Señora de las Fuentes. Desde entonces, ha comenzado una labor paciente de restauración: se han renovado cubiertas, consolidado estructuras y recuperado varias fases del programa pictórico de Bayeu. En 2002, ya había sido declarada Bien de Interés Cultural.
El monasterio, que se puede visitar los fines de semana y festivos, es también escenario de eventos como el Festival SONNA Huesca, que ha llevado hasta allí a artistas como Amaral, Rozalén o Xoel López. Poco a poco, el lugar está recuperando la vida y el reconocimiento que siempre mereció.
Visitar la Cartuja de las Fuentes es entrar en otro tiempo. No solo por el silencio del desierto que la rodea, ni por la belleza severa de su arquitectura, sino por la sensación de estar frente a una obra mayor que el lugar que la contiene. Fray Manuel Bayeu pintó para Dios, pero sus frescos conmueven a cualquiera. Y hoy, gracias a la perseverancia de quienes creyeron en su valor, Aragón vuelve a contar con uno de sus grandes tesoros patrimoniales.
CÓMO LLEGAR A LA CARTUJA DE LAS FUENTES
La Cartuja de Nuestra Señora de las Fuentes se encuentra en el término municipal de Sariñena, en pleno corazón de la comarca de Los Monegros (Huesca). Está situada a unos 11 kilómetros del casco urbano, en dirección a Lanaja. El acceso está señalizado desde la carretera A-129 y se puede llegar fácilmente en coche, con espacio para aparcar en el entorno del monasterio.
Las visitas son gratuitas y se realizan los sábados, domingos y festivos, de 11.00 a 14.00 horas. También es posible concertar visitas fuera de ese horario escribiendo al correo electrónico visitalacartuja@dphuesca.es. Además de las visitas libres, se organizan actividades culturales y conciertos dentro del ciclo SONNA Huesca, impulsado por la Diputación Provincial.