Jaca.- Las obras del nuevo complejo termal de Jaca avanzan a buen ritmo y la empresa constructora espera poder entregar la obra a principios de abril, para que pocas semanas después pueda ponerse en marcha. El complejo, ubicado junto a la nueva pista de hielo, contará, además, con un novedoso sistema de energía solar para el calentamiento de las aguas. De esta forma se quiere aplicar la política de sostenibilidad de la recién aprobada Agenda 21 local del Ayuntamiento.
En estos momentos, se está procediendo al cerramiento del recinto con la carpintería y la cristalería. Asimismo, todo el trabajo de climatización, electricidad, fontanería y albañilería está casi concluido. De esta forma, según explica la directora de obra, Amal Alsawi, “la obra civil está casi acabada, sólo faltan los revestimientos, pintura y pavimentación. La idea es poder entregar la obra a finales de marzo principios de abril. Una vez entregado el Ayuntamiento se encargará del equipamiento del edificio. Con todo ello el complejo podría funcionar “para finales de abril”, según calcula el alcalde, Enrique Villarroya.
Climatización ecológica
Un de las principales novedades de este edificio será el sistema de calentamiento del agua, a base de energía solar. Alsawi explica que se trata de un sistema de tecnología suiza en el que las placas no son las tradicionales, sino que “parecen láminas que dan continuidad al cinc de la cubierta en el mismo plano. Parece un espejo colocado en la cubierta que refleja el cielo. Es un sistema que muy buen rendimiento”, explica. Las placas ocuparán una cuarta parte de los 1.800 metros cuadrados de la cubierta.
Para el alcalde, la puesta en marcha de este sistema para el calentamiento del agua del complejo supone “empezar a trabajar con esos elementos de sostenibilidad” de la Agenda 21, cuyo compromiso se firmó la pasada semana. De esta forma, “ya vemos cómo la previsión de cumplimiento de estos compromisos, ya se está aplicando en edificios públicos actuales”.
Un edificio ambicioso
El nuevo complejo tiene dos plantas y un sótano, en el que se encuentra la sala de máquinas y los almacenes. En la primera planta se ubican tres piscinas: una de 25 metros para uso normal, otra infantil de 12 metros y otra lúdico-terapéutica de 10 metros. Los vasos de las dos primeras están construidos a base de chapa de acero inoxidable, con una tecnología italiana que se está implantando poco a poco en España. La directora de obra comenta que “da muy buenos resultados con vistas al mantenimiento porque las posibles fugas se registran inmediatamente. Además es de muy fácil ejecución”.
El complejo tendrá un coste aproximado de unos cinco millones de euros, ha informado el alcalde, a falta de que concluyan las obras. De ellos, un 66% será aportado por el Gobierno de Aragón, según explica Villarroya. Respecto a la gestión, el Ayuntamiento está la espera de recibir un estudio que habrá que analizar. El alcalde señala que “no se adoptará una decisión de gestión en este mandato porque habrá que ver funcionamiento adecuado de la instalación y ajustar las necesidades”. Así pues considera que “es una decisión lo suficientemente importante como para que la adopte el próximo equipo de gobierno municipal”.
Una vez entre en funcionamiento, está previsto que se derribe la vieja piscina cubierta, tras más de 30 años de servicio. Sobre esta cuestión, Enrique Villarroya ha explicado la demolición quedará “a expensas de la reurbanización del entorno”, donde también se está construyendo la nueva pista de hielo. Así pues, “cuando tengamos definido los aprovechamientos del terreno procederemos al derribo”. Sobre el proceso, recuerda que la cubierta requiere un proyecto y un tratamiento específico para su derribo porque “al ser de uralita, debe ser desmontada previamente para que el evitar que el amianto entre en contacto con la atmósfera”. Sea como fuera, “cuando se tengan todos los informes desmontaremos la maquinaria y se derribará progresivamente”.