Si te apasionan las setas, debes saber que Aragón es un gran lugar. Pero no todos los rincones valen. Hay enclaves donde el otoño se transforma en un festín micológico, con praderas silenciosas, bosques que huelen a humedad y senderos que esconden verdaderos tesoros gastronómicos.
No hablamos solo de níscalos o boletus. El Pirineo Aragonés esconde variedades únicas, paisajes inigualables y rincones poco transitados que harán que tu jornada recolectora sea inolvidable. Pero, ¿sabes cuáles son esos lugares? Te los contamos, pero con cuidado: estos secretos no se comparten fácilmente.
Antes de lanzarte al monte, recuerda que no basta con tener ganas. La normativa es clara, y respetarla es clave para que la experiencia sea segura y sostenible. A continuación, te revelamos los cinco mejores sitios para buscar setas en el Pirineo Aragonés.
- BIESCAS: PUERTA AL BOSQUE Y AL BOLETUS
- JACA Y MONTE OROEL: EL REBOLLÓN DE REFERENCIA
- LACUNIACHA: SETAS Y FAUNA SALVAJE
- SALLENT DE GÁLLEGO: MÁS ALLÁ DEL EMBALSE
- TRAMACASTILLA DE TENA: EL REINO DEL NÍSCALO
- ¿QUÉ DEBES SABER ANTES DE IR A COGER SETAS EN ARAGÓN?
1. BIESCAS: PUERTA AL BOSQUE Y AL BOLETUS
El otoño en Biescas es sinónimo de cestas llenas. Rodeada de abetales, pinares y robledales, esta localidad del Alto Gállego es uno de los enclaves favoritos para los buscadores de setas. Desde aquí puedes adentrarte fácilmente tanto en el Valle de Tena como en el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido.
El permiso micológico cuesta apenas 3 euros por persona y día, y permite recolectar hasta 10 kilos. ¿Qué encontrarás? Colmenillas, boletus, níscalos y algún que otro usón si sabes buscar bien. Consejo extra: pide la llave para acceder en coche a zonas restringidas y aprovecha los apartamentos en la zona para una escapada redonda.
2. JACA Y MONTE OROEL: EL REBOLLÓN DE REFERENCIA
La última parada nos lleva a los pinares del monte Oroel, en Jaca. Famoso por su rebollón —la seta más buscada de Aragón—, este entorno también ofrece boletus, coprinus comatus, tricholoma y alguna amanita (¡ojo! no todas son comestibles).
Además, la zona es ideal para descansar en cabañas rurales y participar en las jornadas micológicas que se celebran cada otoño en localidades cercanas como Canfranc. Perfecto si quieres aprender sin riesgos y saborear los mejores platos con setas de temporada.
3. LACUNIACHA: SETAS Y FAUNA SALVAJE
El entorno del Parque Faunístico de Lacuniacha es otro de esos lugares que no siempre aparecen en los mapas micológicos, pero que sorprenden. Entre sus pinares y bosques mixtos podrás encontrar desde rebollones hasta perrechicos, pasando por especies menos comunes como el lactarius o el calocybe gambosa.
Puedes complementar la recolección con una visita al parque o una ruta hasta el ibón de Piedrafita. Además, es una zona ideal para aprender sobre micología con expertos, especialmente si viajas con niños o te estás iniciando.
4. SALLENT DE GÁLLEGO: MÁS ALLÁ DEL EMBALSE
Pocos lugares en el Pirineo tienen la riqueza natural de Sallent de Gállego. Rodeado por bosques de hayas, avellanos y abedules, este rincón es perfecto para encontrar senderuelas, champiñones y usones, especialmente en las zonas cercanas al embalse de La Sarra y el bosque del Pacino.
Aquí el permiso cuesta 10,60 euros y se permite recolectar hasta 12 kilos por persona. Es recomendable visitar con antelación la zona y consultar en el ayuntamiento la normativa vigente, ya que los controles suelen ser frecuentes en temporada alta.
5. TRAMACASTILLA DE TENA: EL REINO DEL NÍSCALO
Si hay un lugar que parece diseñado para el micoturismo, ese es Tramacastilla. Sus hayedos, bosques de pino y praderas altas son el hábitat ideal para especies como el champiñón silvestre, el robellón, los boletus o las trompetillas.
El permiso aquí es algo más caro (10 euros) y el límite de recolección se sitúa en 5 kilos diarios. Eso sí, la calidad y variedad compensa con creces. No olvides llevar una guía micológica o contar con un guía local: la zona es tan rica en especies como fácil de confundirlas.
¿QUÉ DEBES SABER ANTES DE IR A COGER SETAS EN ARAGÓN?
El Decreto 179/2014 del Gobierno de Aragón regula la recolección de setas silvestres en terrenos forestales, estableciendo una serie de obligaciones y recomendaciones. Por ejemplo:
- El permiso ordinario para uso recreativo permite recolectar hasta 12 kg por persona y día en zonas reguladas.
- Para conservar el entorno, se recomienda llevar cesta (no bolsa de plástico), usar navaja para cortar el pie de la seta y respetar las especies no comestibles.
- No todas las zonas permiten recolección indiscriminada: puede haber acotados o cotos especiales.
Si prefieres aprender antes de lanzarte al campo, las jornadas micológicas en el Pirineo son una opción excelente. Excursiones guiadas, degustaciones y talleres que se organizan cada año en pueblos como Jaca, Biescas o Canfranc. El Pirineo Aragonés está lleno de secretos. Las setas son solo una excusa para descubrirlo.



