La Policía Nacional de Huesca ha detenido a un hombre por estafar 650 euros tras utilizar la libreta de su compañero de piso sin su consentimiento. Con este caso, la capital oscense alcanza la decena de arrestos en lo que va de año por el uso fraudulento de medios de pago ajenos.
El arrestado, de 34 años, fue identificado como presunto autor de un delito de estafa al apropiarse de una libreta bancaria que su compañero de piso guardaba en el domicilio. Aprovechando la ausencia del titular, el detenido habría acudido en varias ocasiones al cajero automático, realizando extracciones de dinero por un valor total de 650 euros sin autorización.
Según la investigación, que ha sido llevada a cabo por el Grupo de Policía Judicial de la Comisaría Provincial de Huesca, el acusado accedió al pin de la cuenta de manera indebida y planificada, simulando que las operaciones eran legítimas. Las sustracciones se realizaron en fechas distintas y en diferentes puntos de la ciudad, según detallan fuentes policiales.
La víctima presentó una denuncia tras percatarse de los movimientos irregulares en su cuenta, aportando como prueba los extractos bancarios y señalando como posible sospechoso a la persona con la que compartía vivienda. Esto permitió centrar las pesquisas y reunir indicios suficientes para proceder a la detención del autor. El detenido ha sido puesto a disposición judicial en Huesca y se enfrenta a una posible condena por delito de estafa.
Este nuevo caso se enmarca dentro de una tendencia que ha alertado a los investigadores, el uso ilícito de tarjetas bancarias encontradas o sustraídas se ha incrementado notablemente en los últimos meses. Desde principios de año, ya se han practicado diez detenciones en la capital oscense por hechos similares, en los que los autores aprovecharon la falta de denuncia o vigilancia del legítimo propietario para cometer fraudes.
La Policía Nacional recuerda que utilizar medios de pago ajenos sin consentimiento, incluso si han sido encontrados en la vía pública o se ha tenido acceso por convivencia, constituye un delito de estafa, y puede conllevar consecuencias penales graves. Además, los agentes insisten en la necesidad de custodiar adecuadamente tarjetas, libretas y claves, y de actuar con rapidez ante cualquier indicio de uso indebido.

