En la ciudad donde las fiestas huelen a albahaca y el verde inunda las calles cada agosto, se alza un templo que impone por su arquitectura y su historia. Es la Catedral de Santa María de Huesca, uno de los grandes tesoros del patrimonio aragonés, cuyas piedras han visto pasar siglos de transformación, devoción y arte.
Situada en lo alto del cerro que dio origen a la ciudad, la Catedral de Huesca no es solo un templo, sino también un símbolo de la evolución de la capital oscense. Construida sobre una antigua mezquita, sus muros recogen siglos de estilos artísticos, desde el gótico primitivo hasta el flamígero, y su interior custodia obras maestras del Renacimiento, leyendas de milagros y secretos tallados en alabastro. Aquí te contamos su historia, qué ver y cómo visitarla.
LA HISTORIA DE LA CATEDRAL DE SANTA MARÍA DE HUESCA
La historia de la Catedral de Huesca se remonta al año 1096, cuando Pedro I de Aragón conquistó la ciudad a los musulmanes. Sobre la antigua mezquita mayor, reconvertida inicialmente en templo cristiano, se edificó posteriormente la catedral actual. Fue Jaime I el Conquistador quien impulsó en 1273 la construcción de un templo acorde al estilo gótico europeo predominante en ese momento.
Las obras comenzaron por la cabecera con cinco ábsides, el muro norte del crucero y una sacristía que aún se conserva. Entre finales del siglo XIII y el XIV se fueron añadiendo las naves laterales, financiadas por familias nobles a cambio de ser enterradas allí. En el siglo XV se construyó la torre y se cubrió todo el conjunto con bóvedas de crucería estrellada, gracias al mecenazgo del obispo Juan de Aragón y Navarra.
Ya en el siglo XVI se añadió el alero de madera que protege la portada principal, un elemento renacentista muy característico en Aragón. El resultado fue un edificio que mezcla el gótico primitivo y flamígero, con pinceladas de otras épocas y que ha sido centro espiritual de Huesca desde hace más de siete siglos.
LOS TRES PUNTOS CLAVE DE LA CATEDRAL DE HUESCA
Uno de los elementos más destacados del exterior de la Catedral de Huesca es su portada gótica, construida entre 1302 y 1307. Está decorada con esculturas de mártires, vírgenes, ángeles y profetas, y en el tímpano central aparece la Virgen con el Niño flanqueada por ángeles y los Reyes Magos. Todo el conjunto está protegido por un alero de madera tallada del siglo XVI.
El interior de la Catedral de Huesca impresiona por su atmósfera diáfana. Cuenta con tres naves, 14 capillas laterales y un altar mayor de alabastro, una obra renacentista del escultor Damián Forment. Este retablo representa escenas de la Pasión de Cristo y está considerado una joya del arte sacro en Aragón. También es notable la capilla del Rosario y la del Santo Cristo de los Milagros, vinculado a una leyenda que narra cómo salvó a la ciudad de la peste en 1497.
No puede dejarse de lado el Museo Diocesano, ubicado en el antiguo claustro gótico y en el Palacio Episcopal. Alberga una valiosa colección de arte sacro, con piezas de orfebrería, arte medieval, renacentista y barroco. Desde allí se puede acceder también al archivo catedralicio, que guarda libros incunables desde el siglo XI.
HORARIO DE VISITAS
Quienes deseen visitar esta joya arquitectónica pueden hacerlo de lunes a sábado, de 9.00 a 13.30 horas y de 16.30 a 18.30 horas, siempre que no haya celebraciones litúrgicas en el altar mayor. Los domingos y festivos, permanece abierta al culto de 9.00 a 13.00 y de 16.30 a 18.30 horas.
El precio de la entrada general es de seis euros, mientras que la entrada reducida cuesta cuatro euros para mayores de 65 años, titulares de carné joven, carné de estudiante hasta 24 años, familia numerosa, personas con discapacidad y personas desempleadas. Los grupos de más de 15 personas pueden acceder por tres euros por persona, previa reserva.
La entrada es gratuita para religiosos (sacerdotes y monjas), menores de 12 años y miembros del ICOM e ICOMOS. Además, hay visitas guiadas disponibles para grupos de al menos 20 personas, que incluyen también el Museo Diocesano y la torre.
CÓMO LLEGAR A LA CATEDRAL DE HUESCA
La Catedral se encuentra en el centro histórico, concretamente en la Plaza de la Catedral s/n, 22002 Huesca, a escasos metros del Ayuntamiento y de otros puntos emblemáticos como el monasterio de San Pedro el Viejo. Se trata de una zona peatonal y accesible, ideal para recorrer a pie.
Si vienes en coche, puedes aparcar en las inmediaciones, en el Parking Centro Histórico, situado a menos de cinco minutos andando. Para quienes lleguen en tren o autobús, la estación intermodal de Huesca está a unos 15 minutos a pie.
También puedes aprovechar la visita para recorrer el casco antiguo, probar la gastronomía local o disfrutar del ambiente festivo si coincide con celebraciones como San Lorenzo, en agosto, cuando toda la ciudad se engalana de blanco y verde.


