Huesca.- Bajo el lema “Rendición en mi nombre no” se han reunido casi 500 personas en Huesca para protestar contra el diálogo que el Ejecutivo mantiene con ETA. Además, la concentración ha querido rendir homenaje al concejal asesinado hace ahora nueve años y a otras víctimas del terrorismo como los dos guardias civiles asesinados en el año 2000 en Sallent de Gállego.
Durante el acto, se ha leído un manifiesto frecuentemente interrumpido con aplausos y gritos contra la política del Gobierno. “Miguel Ángel Blanco se convirtió en un símbolo, pero ahora se produce un proceso de negociación con ETA que supone la mayor afrenta para las víctimas y para los que han luchado por el estado de derecho”, se ha podido oír en la lectura del texto.
“Ceder ante los asesinos supone legitimar el dolor causado y es la acción más vil y abyecta que un gobierno puede llevar a cabo. Por ello es el momento de gritar alto y fuerte. Rendición en mi nombre no”, continúa el manifiesto, tras el cual se ha guardado un minuto de silencio por Miguel Ángel Blanco y 163 víctimas de un atentado terrorista en Bombay.
Para finalizar el acto se ha leído un texto escrito por el presidente de la Asociación de Víctimas del Terrorismo, Francisco Alcaraz: “No vamos a consentir que el Gobierno comercie con la sangre de nuestros familiares, no vamos a consentir que los terroristas tengan beneficios por no matar”, ha sido una de las afirmaciones que se han podido escuchar. Cuando se ha hecho referencia a la reapertura de las investigaciones sobre el 11-M, los asistentes han prorrumpido en aplausos y gritos de “queremos saber”.
Huesca ha sido una de las 22 localidades españolas que ha celebrado una concentración bajo este lema. En la capital oscense se ha llevado a cabo a las ocho y media en la plaza de Navarra y estaba convocada por la Asociación de Víctimas del Terrorismo, el Foro de Ermua, Rosas Blancas para la Dignidad y la Fundación Para la Defensa de la Nación Española.