La cala sin mar escondida en los Pirineos: agua cristalina y silencio a 30 minutos de Torla
Cuando aprieta el calor, Huesca se convierte en un destino imprescindible para quienes buscan algo diferente a la playa. Sus montañas, ríos, barrancos y valles ofrecen alternativas naturales para refrescarse sin salir de Aragón. Desde rutas de senderismo bajo la sombra de los hayedos hasta pozas de agua helada escondidas entre bosques, el Pirineo oscense es sinónimo de verano salvaje y en calma.
Uno de los lugares más visitados en esta época es el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, con sus cascadas, cañones y picos imponentes. La localidad de Torla, puerta occidental del parque, se llena de senderistas, familias y viajeros que quieren desconectar en plena naturaleza. Pero más allá de las rutas más transitadas, hay rincones que pasan desapercibidos y que ofrecen experiencias únicas.
Uno de ellos es la Poza del Molino, una especie de cala pirenaica sin mar, donde el río Ara se detiene para formar una piscina natural de aguas cristalinas y turquesas. Escondida entre vegetación y roca, esta poza es un secreto bien guardado que se alcanza tras un paseo de apenas 30 minutos desde Torla. No hay pasarelas, ni chiringuitos, ni agobios: solo silencio, frescor y naturaleza en estado puro.
- UNA PISCINA NATURAL DE AGUA HELADA Y COLOR TURQUESA
- CÓMO LLEGAR A LA POZA DEL MOLINO DESDE ZARAGOZA, HUESCA Y TERUEL
UNA PISCINA NATURAL DE AGUA HELADA Y COLOR TURQUESA
La Poza del Molino, también llamada Poza de la Glera, es una piscina natural modelada por el río Ara, el único gran río pirenaico sin embalses. Esto convierte su caudal en algo excepcional: limpio, libre y salvaje, con un agua que baja directamente del deshielo de las montañas.
Durante el verano, el lugar se transforma en uno de los baños más puros y refrescantes de Aragón. Las aguas turquesas sorprenden por su transparencia, y aunque su temperatura es baja incluso en agosto, la experiencia de zambullirse entre roca viva y vegetación pirenaica es difícil de olvidar. Para quienes no se atreven a sumergirse del todo, basta con mojarse los pies, flotar un rato o simplemente contemplar el paisaje.
CÓMO LLEGAR A LA POZA DEL MOLINO DESDE ZARAGOZA, HUESCA Y TERUEL
Desde Zaragoza, hay que tomar la A-23 dirección Huesca hasta Nueno, y después enlazar con la N-330 y la N-260 en dirección Sabiñánigo–Broto–Torla. El trayecto dura aproximadamente 2 horas y 30 minutos en coche.
Desde Huesca, el camino es directo por la N-330 hasta Sabiñánigo, y desde allí continuar por la N-260 hacia Broto y Torla. Son unos 90 minutos de viaje, ideal para una escapada de día.
Desde Teruel, el recorrido es más largo: se toma la A-23 hasta Zaragoza, y luego se sigue la ruta indicada desde allí. El tiempo estimado de viaje es de unas 4 horas, por lo que se recomienda plantearlo como excursión de fin de semana.
Una vez en Torla, hay que dejar el coche en el aparcamiento de la entrada del pueblo, junto al Puente de la Glera. Desde ahí comienza una ruta sencilla a pie de unos 30 minutos que discurre paralela al río Ara hasta llegar a la poza. El sendero, sin apenas desnivel, atraviesa bosques y zonas de pradera y es apto para toda la familia. La poza aparece al final del recorrido, en una explanada natural sin señalizar.