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Inmersos en una de las olas de calor más fuertes de los últimos años, el debate sobre el cambio climático y la importancia de cuidar el medio ambiente vuelve a la palestra. Mientras las autoridades y la ciudadanía buscan un plan que reduzca los efectos del ser humano en la naturaleza, el Ayuntamiento de Aínsa, junto a Ambar, Retree y la Fundación para la Conservación del Quebrantahuesos (FCQ) se han unido para reforestar la serreta del municipio oscense.
El proyecto, financiado por la empresa cervera, tiene como objetivo recuperar este patrimonio natural en aragonés y construir uno de los primeros sumideros de carbono del Pirineo, capaces de controlar las emisiones de este gas al medio ambiente. La iniciativa llevará unos 2.000 árboles a esta zona, muy próxima al núcleo urbano de Aínsa, siendo la mayoría de ellos encinas. La apuesta por los árboles autóctonos es fundamental, ya que son los que mejor se adaptan al terreno y los que mejores beneficios pueden reportar en el desarrollo de esta actividad.
El terreno, propiedad del ayuntamiento de la localidad altoaragonesa, ha sido cedido para este proyecto por los próximos 40 años. Como han explicado en la presentación, los plazos en la naturaleza “son muy largos” y se necesita un espacio de tiempo amplio para controlar y percibir los efectos de este tipo de proyectos. Además, este nuevo bosque se convertirá en un paisaje visitable y con función educativa, ya que la FCQ quiere dar en la zona charlas a escolares para que conozcan el medio ambiente y las formas de tratarlo bien.
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