Así rezaba un sms que comenzó a circular entre los afiliados del Partido Popular. Motivo, veamos: en la tertulia de Radio Zaragoza “La Calle Nueva”, dirigida por Marina Fortuño, yo había manifestado mi simpatía y amistad con el ex alcalde y actual senador; obviamente ni era mi programa de radio ni en ningún momento había pedido el voto para Atarés; su partido estaba dirimiendo dos posibles candidatos para dirigir la organización política.
Conozco al protagonista de esta hagiografía desde hace muchos años. Coincidimos como concejales en el Ayuntamiento de nuestra ciudad, él en la oposición y yo en el gobierno. Fue entonces cuando descubrí su pasión por la política y su facilidad de relación con nuestros vecinos. Ya presentí que llegaría lejos y no me equivoqué. Años después, cuando doña Luisa Fernanda Rudi fue elegida nada más y nada menos que presidenta del Congreso de los Diputados, José ocupó su puesto y lo hizo muy bien. Impulsó la terminación del Tercer Cinturón, a pesar de las críticas y oposición de amplios sectores; él lo inauguró y anteriormente yo me llevé las hostias. Fui de los primeros en felicitarle en privado y en público.
Pepe practicó con éxito un populismo social muy bien recibido siempre en nuestra tierra, y lo digo con el mayor respeto. Mas la dicha no es nunca eterna, el río Ebro, que todos los días veía desde su despacho, se le cruzó en su camino. Siguió las directrices de su partido sobre el trasvase, ordenadas por los populares de la calle Génova. Se resistió pero sucumbió, a pesar de los pesares, hizo una campaña electoral muy digna y perdió, por muy poco, pero perdió.
Pepe es un buen tipo, políticamente es un poco social-demócrata aunque él no lo sabe. Winston Churchill decía que a un político se le mide por sus comportamientos no cuando gana, sino cuando pierde. Mi querido amigo, te quedan muchas batallas por delante, algunas las ganarás y otras no, el ruido siempre celebra las segundas, pero eso tú ya lo sabes. Quiero que sepas que ciudadanos como tú, estén donde estén, hacen grande una ciudad. ¡Ah! no pienso votarte nunca, pero espero considerarte mi amigo siempre.
Posdata: Haz un poco de ejercicio, te sentará muy bien.