BONO
Su biografía política ha vuelto a ser recordada, conocida es su larga militancia. Comenzó en el desaparecido PSP (Partido Socialista Popular) del viejo profesor don Enrique Tierno Galván. Ambos se integraron rápidamente en el PSOE; eso sí, trasladándole las deudas de su anterior partido. Don Enrique fue candidato a la Alcaldía de Madrid en las primeras elecciones democráticas municipales el 3 de abril de 1979, sillón que ocupó con dignidad hasta su muerte. Por cierto, fue ejemplar su decisión de ordenar que no le prolongasen la vida artificialmente.
Nuestro Bono ocupó un lugar en la mesa del Congreso de los Diputados gobernando la UCD, y con don Marcelino Lavilla en la Presidencia. Fue allí donde le conocí, el Pleno del Ayuntamiento de Zaragoza concedió al Congreso de los Diputados la medalla de oro de la ciudad en sesión extraordinaria, celebrada a la mañana siguiente del 23-F de 1981. Medalla que fue entregada fechas después en una recepción en la Cámara Baja, con todos sus componentes.
Se sintió muy cómodo y comenzó su carrera. Fue diputado, presidente de Castilla-La Mancha con magníficos resultados y mayorías absolutas. En los momentos de tormenta socialista fue primero guerrista, y más tarde felipista. Alfonso todavía no se lo ha perdonado. Tras la dimisión de Joaquín Almunia, después de la derrota electoral en las generales del 2000 el ya no tan joven Bono optó legítimamente junto con Rosa Díez, Matilde Fernández y un desconocido José Luis Rodríguez Zapatero, para ser secretario general y posteriormente candidato a la Presidencia del Gobierno. No lo consiguió.
Pepe siempre ha apuntado muy buenas maneras. Él se decía de sí mismo que era blando con las espigas y duro con las espuelas; esto último lo ha pagado en la votación para presidente de las Cortes. A partir de ahora y conociendo bien al manchego, estará más con las espigas y se olvidará del metal.
Tarea tiene por delante en su nuevo cometido. Como todos sus antecesores, intentará modificar el reglamento de las Cortes. No lo consiguió Federico Trillo, Luisa Fernanda Rudi ni Manuel Marín y dudo que lo pueda conseguir nuestro querido Bono.
Posdata: Acuérdate, amigo Pepe que tienes una parte de la medalla de la ciudad de Zaragoza, que te concedió su Ayuntamiento. Póntela de vez en cuando.