Una segunda mujer denuncia a Errejón por agresión sexual y solicita ser testigo protegido
Una segunda mujer ha denunciado al exportavoz de Sumar, Íñigo Errejón, por una presunta agresión sexual ocurrida en octubre de 2021. Según su relato, ambos quedaron y el entonces político la obligó a mantener relaciones sexuales bajo intimidación, una situación que, asegura, se repitió en otra ocasión. La denunciante ha solicitado declarar como testigo protegido.
La mujer, también actriz como Elisa Mouliaá —primera denunciante—, sostiene que la primera agresión se produjo el 16 de octubre de 2021 en el baño de un local de Móstoles. La fecha se sitúa apenas una semana después de la supuestamente cometida contra Mouliaá.
Ambas están representadas por el abogado Alfredo Arrién, que ha presentado la denuncia ante la Sección de Violencia sobre la Mujer del Tribunal de Instancia de Madrid y ha solicitado que se le reconozca la condición de “testigo protegido”. Argumenta que se trata de una persona conocida y que teme por su futuro profesional, su intimidad y su imagen.
CONTACTO A TRAVÉS DE REDES Y PRIMEROS ENCUENTROS
Errejón y la nueva denunciante iniciaron su relación en 2021 a través de Instagram. Semanas después, las conversaciones pasaron a Telegram, una aplicación que permite programar la eliminación de mensajes.
En septiembre de 2021 acordaron verse por primera vez en el domicilio del denunciado. Allí hubo besos y, según la denuncia, el político comenzó a “manifestar conductas de carácter controlador y celoso”, hasta el punto de pedirle su ubicación en tiempo real o hacer comentarios sobre su vestimenta.
LOS HECHOS DENUNCIADOS EN OCTUBRE DE 2021
La agresión denunciada se remonta al 16 de octubre de 2021. Ambos estuvieron en un local de Móstoles donde bebieron y consumieron cocaína. En los baños del establecimiento, siempre según la denuncia, el expolítico le pidió una felación y ella accedió de forma “renuente”.
Después se dirigieron al domicilio de Errejón. Durante el trayecto, el denunciado comenzó a introducirle los dedos en la vagina sin su consentimiento, lo que derivó en “un forcejeo”.
En el escrito consta que Errejón llegó a decirle “si gritas será peor”, una frase que, según la denunciante, supuso una “intimidación directa y eficaz”. Ya en la vivienda, él expresó su deseo de mantener relaciones con penetración. Ella le advirtió de que no quería mantener relaciones sin preservativo y él aseguró que no habría penetración. Sin embargo, en un momento y de “manera sorpresiva y violenta”, la sujetó por el cuello y la penetró vaginalmente por la fuerza.
Tras lo ocurrido, la mujer sufrió un ataque de pánico y tuvo que iniciar tratamiento psicológico y psiquiátrico.