El sector del pistacho en España sigue sin notar cambios en la demanda pese al conflicto en Irán. Los productores nacionales, concentrados en su mayoría en Castilla-La Mancha, no han registrado por ahora un aumento de pedidos a pesar de que este país es uno de los principales exportadores mundiales de este fruto seco.
Así lo ha explicado a Servimedia el presidente de Pistamancha, Miguel Ángel García, quien ha asegurado que la situación internacional todavía no se ha trasladado al mercado español. “Todavía no se ha notado”, dijo García sobre si el ataque de EEUU e Israel sobre Irán ha afectado a las exportaciones de pistachos de este país y, por extensión, ha beneficiado al aumento de la demanda de este producto cultivado en España.
El responsable del sector ha apuntado que “en principio debería afectar beneficiosamente” a los productores españoles el conflicto en territorio iraní. Sin embargo, ha insistido en que, de momento, no se perciben efectos en el mercado. También ha recordado que la ofensiva militar comenzó el 28 de febrero, por lo que apenas han pasado algo más de dos semanas.
TEMOR A LOS COSTES
A pesar de que el contexto internacional podría favorecer un aumento de las compras de pistacho nacional, García ha advertido de que esto no implica necesariamente más beneficios para los productores. En este sentido, ha señalado que el conflicto puede traer consigo un incremento de costes, especialmente en aspectos como el combustible o los envases necesarios para comercializar el producto. Esto podría compensar cualquier subida en la demanda y limitar el impacto positivo en el sector.
Además, ha recordado que el pistacho es un “artículo de lujo” y no un producto de primera necesidad, por lo que el contexto bélico en Irán no tiene por qué traducirse directamente en un aumento del consumo en España.
CRECIMIENTO EXPONENCIAL
Los datos del Plan Estratégico del Pistacho y de la PAC reflejan un avance constante en la superficie cultivada, con miles de nuevas hectáreas cada año. En 2024, Castilla-La Mancha alcanzó las 63.817 hectáreas plantadas, frente a las cerca de 38.000 registradas en 2020, lo que supone un aumento de más de 25.000 hectáreas en solo cuatro años.
Este crecimiento también se ha traducido en un fuerte incremento de la producción. En 2020 se alcanzaron unas 2.800 toneladas de pistacho seco en la región, frente a unas 4.000 en toda España. Cinco años después, en 2025, la comunidad registró 11.000 toneladas, un 30% más de lo previsto inicialmente.
Aun así, gran parte de las plantaciones todavía no ha entrado en plena producción. Actualmente, solo alrededor del 10% de la superficie plantada está en activo, lo que abre la puerta a un importante aumento de la cosecha en los próximos años. Las previsiones apuntan a que la producción nacional podría superar las 70.000 toneladas anuales en la próxima década.

