Mañueco gana en Castilla y León y amplía su ventaja mientras Vox frena su crecimiento
Alfonso Fernández Mañueco volvió a imponerse este domingo en las elecciones autonómicas de Castilla y León. El presidente de la Junta y candidato del PP a la reelección logró 33 escaños en los comicios del 15-M, dos más que hace cuatro años, y sumó cerca de 50.000 votos adicionales, ampliando la distancia con PSOE y Vox.
El triunfo, sin embargo, se queda lejos de la mayoría absoluta. El dirigente popular tendrá que negociar con Vox para intentar ser investido presidente en la nueva legislatura. En su comparecencia pública antes de las once de la noche dejó claro que no contempla un acuerdo con el PSOE porque, según afirmó, “con el sanchismo es imposible e impensable”.
El PP pasa de 31 a 33 procuradores y aumenta su porcentaje de voto en cuatro puntos, al subir del 31,39% a más del 35,4%. Además, se impuso en siete de las nueve provincias de la comunidad. La distancia con el PSOE alcanza los cinco puntos y con Vox llega a los 17, casi duplicando además a la formación de Santiago Abascal en número de papeletas, con más de 200.000 votos de diferencia.
Aunque la diferencia en escaños respecto al PSOE no es muy amplia, sí resulta significativa si se compara con otros resultados recientes del PP. En Extremadura, María Guardiola apenas sumó un diputado en diciembre y, en Aragón, Jorge Azcón perdió dos escaños el pasado febrero mientras Vox crecía con fuerza en ambos territorios.
Castilla y León, una Comunidad con una larga tradición de gobiernos del PP y considerada sociológicamente conservadora, parecía propicia para un nuevo impulso de Vox. La formación ya rozó el 18% de los votos en 2022 y las expectativas apuntaban a un crecimiento mayor, pero finalmente se quedó en el 18,92% y 14 procuradores, solo uno más que en los anteriores comicios.
Mañueco celebró la victoria junto a sus simpatizantes en un hotel de Salamanca y asumió, “como candidato más votado, la responsabilidad de formar gobierno” que, dijo, le han otorgado los ciudadanos en las urnas. También se comprometió a impulsar “un gobierno para todos y pensando en todos”.
EL PSOE REVIVE CON CARLOS MARTÍNEZ
El otro nombre propio de la noche fue el socialista Carlos Martínez. Desde Soria ha logrado reactivar al PSOE en Castilla y León después de los malos resultados recientes del partido en otras comunidades como Extremadura y Aragón.
Martínez, considerado uno de los candidatos menos próximos al presidente del Gobierno en estos comicios, partía con expectativas moderadas tras los retrocesos socialistas en otros territorios. Sin embargo, ha conseguido mejorar los resultados obtenidos hace cuatro años por Luis Tudanca.
El PSOE pasa de 28 a 30 escaños y logra imponerse en provincias como León y Soria, donde Martínez fue alcalde de la capital. Un avance que contrasta con los últimos meses del partido, que perdió diez parlamentarios en Extremadura en diciembre y cinco en Aragón en febrero.
Aun así, el candidato socialista compareció con gesto serio ante sus militantes mientras los simpatizantes lo vitoreaban por haber frenado la tendencia negativa del partido en la comunidad.
SOLO LOS REGIONALISTAS SOBREVIVEN
Las formaciones regionalistas lograron mantenerse en las Cortes de Castilla y León pese al peso del bipartidismo y la presencia de Vox, aunque con resultados dispares según las provincias.
Unión del Pueblo Leonés conserva los tres escaños que tenía en la legislatura anterior, mientras que Soria Ya pierde dos representantes y se queda con uno, en parte por el tirón del candidato socialista Carlos Martínez en esta provincia.
De hecho, el PSOE ha arrebatado a Soria Ya el liderazgo electoral en el territorio. Hace cuatro años la plataforma soriana arrasó con tres procuradores y dejó a PP y PSOE con solo uno cada uno. En estas elecciones el resultado se ha invertido.
En Ávila, Juntos por Ávila también retrocede respecto a los anteriores comicios, aunque logra mantener el escaño que ya tenía en las Cortes.
Peor resultado han obtenido las fuerzas situadas a la izquierda del PSOE. Tanto Sumar-IU como Podemos se quedan sin representación en el parlamento autonómico.
El partido de Ione Belarra e Irene Montero desaparece así de las Cortes de Castilla y León después de haber llegado a contar con diez procuradores hace dos legislaturas con Pablo Fernández, ahora centrado en la política nacional.
Ciudadanos también queda fuera del mapa institucional de la comunidad. La formación naranja apenas logra 4.000 votos, un 0,34% de apoyos, cuando hace cuatro años formaba parte del gobierno autonómico junto al PP de Mañueco.