Documentado un caso de canibalismo de hace 5.700 años en Atapuerca
Atapuerca vuelve a sacudir los cimientos de la prehistoria. En la cueva de El Mirador, un equipo de científicos liderado por el IPHES-CERCA y con participación del CSIC ha descubierto pruebas irrefutables de que al menos once personas, entre ellas niños, adolescentes y adultos, fueron consumidas por otros humanos hace casi seis milenios.
Los cuerpos fueron despellejados, desmembrados, fracturados y cocinados antes de ser ingeridos. Los datos apuntan a "un consumo sistemático, sin evidencias visibles de rituales o ceremonias, probablemente relacionado con conflictos entre grupos vecinos o entre grupos locales y recién llegados".
El estudio forma parte de un proyecto interdisciplinar sobre antropología forense, prácticas funerarias y violencia prehistórica desarrollado como línea de investigación del proyecto de Atapuerca, financiado por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades.
En este caso, se trataría de la eliminación de un grupo familiar completo, con el posterior consumo de las víctimas. "Aún en sociedades poco estratificadas se dan episodios de violencia donde además se consume a los enemigos como forma de eliminación extrema”, indicó el investigador Antonio Rodríguez Hidalgo.
El trabajo, publicado en la revista científica Scientific Reports, ha sido posible gracias a un minucioso análisis forense de los restos óseos hallados en la cueva, que muestran marcas inequívocas de cortes, fracturas intencionadas y señales de exposición al fuego. Para los investigadores, todo apunta a una violencia sin paliativos, incluso en sociedades aparentemente igualitarias como las del Neolítico.
En esta investigación también participaron Antonio Rodríguez-Hidalgo, del Instituto de Arqueología-Mérida (CSIC-Junta de Extremadura) e investigador asociado al Iphes-Cerca, y Francesc Marginedas (Iphes-Cerca y URV), entre otros.