EntreInsta: Descubre el Talento Digital de Aragón

Raquel Gonla: “La gente no entiende que crear contenido es una profesión como cualquier otra”

Raque Gonla comparte contenido lifesyle con más de 200.000 seguidores

Las redes sociales están repletas de creadores aragoneses que inspiran. Aragón Digital revela quién está detrás de los perfiles con más seguidores: sus historias, retos y secretos.

Las redes sociales son el lugar de entretenimiento y de creación de comunidad por excelencia en los tiempos que vivimos. Plataformas donde las personas comparten su día a día, sus logros y sus experiencias. Más allá de las imágenes cuidadas y los momentos felices, hay esfuerzo, experiencias de vida y desafíos que forman parte del camino. En Aragón, también hay creadores de contenido que, con autenticidad y cercanía, conectan con miles de seguidores a diario.

Hoy, en la “Entreinsta” de Aragón Digital, conocemos a Raquel Gonla, una creadora de contenido que ha hecho de su día a día un reflejo de su personalidad. En redes sociales, donde es conocida como @raquelgonla, comparte un contenido lifestyle con más de 213.000 personas, siempre con la naturalidad y la cercanía que la caracterizan.

Su camino en redes no ha sido casual. Raquel tomó una decisión que cambió por completo su vida: dejar su trabajo como administrativa. Desde entonces, ha construido un espacio en el que muestra su día a día con frescura y honestidad, ganándose la confianza de quienes la siguen. Con su actitud alegre y auténtica, ha logrado demostrar que, con pasión y constancia, es posible hacer de las redes sociales una profesión.

PREGUNTA.- ¿Cómo empezaste a subir contenido en redes sociales y cuándo empezaste a tener repercusión?
RESPUESTA.- Llevo un año, desde marzo de 2024, dedicándome como tal a la creación de contenido, desde que decidí dejar mi trabajo. Antes de eso, ya llevaba dos años en TikTok y uno en Instagram, pero fue en ese momento cuando di el paso definitivo. Recientemente, también he empezado a subir contenido a YouTube, donde llevo aproximadamente dos meses.

En Instagram cuando conté que dejé mi trabajo fue como un boom. La gente se sintió muy identificada conmigo porque expliqué que me despedí porque estaba muy mal en mi trabajo. Más allá del ámbito laboral, muchas personas conectaron con el mensaje porque también vivían situaciones complicadas en sus propias vidas, ya fuese en el trabajo, en relaciones de pareja, de amistad o incluso familiares. En ese vídeo hablé sobre la importancia de no estar en lugares donde no se nos valora, y creo que eso fue lo que hizo que tantas personas lo compartieran y se sumaran a mi comunidad. Gracias a ese contenido, gané unos 50.000 seguidores en Instagram de golpe.

P.- ¿Cuál dirías que es tu estilo?
R.- Subo un poco de todo, básicamente lo que se me ocurre en el momento. Mi cabeza no para, te lo juro. Muchas veces, mi novio me pregunta a las 12.00 de la noche qué hago, y yo le digo: "Nada, buscando ideas". Me pongo a escribirlas porque siempre estoy pensando en nuevo contenido. Incluso cuando voy en el autobús, de repente se me ocurre algo y lo apunto.

Realmente, mi contenido es lifestyle. Como hago un poco de todo, se podría definir así. Puedo subir un blog, una receta, una visita a un restaurante, un plan, un vídeo con mi novio o con mi perra. También comparto trucos de limpieza, que me encantan porque soy súper "maruja", y a la gente le gustan mucho. Me encanta tocar todos los palos, aunque no me considero experta en ninguno. Simplemente disfruto creando contenido variado y probando cosas diferentes.

Raquel Gonla en los Premios Ceciarmy 

P.- Ahora estás haciendo una serie de vídeos en los que haces cosas que tus seguidores no se atreven a hacer solos. ¿Cómo surge esta idea?
R.- Surgió porque, en noviembre del año pasado, hice otra serie en la que probaba cosas que nunca había hecho antes. Una de esas experiencias fue ir sola al cine, algo que nunca me había atrevido a hacer. Mucha gente me escribió diciéndome que les daba miedo hacer cosas solas, que se sentían inseguros.

Me sorprendió darme cuenta de que hay personas a las que les cuesta hacer cosas solas, está claro que las cosas sociales es lo que más cosa da, pero hay gente que no puede ni ir a la compra sola, ni ir al médico, que dices pero cómo con 26 años te va a dar cosa ir sola al médico, que no va a estar tu madre toda la vida para acompañarte. Así que pensé en hacer una serie de planes en solitario para mostrar que no pasa nada por disfrutar de esos momentos con uno mismo. Tengo varias ideas en mente y, de momento, la reacción de la gente está siendo increíble.

P.- ¿Cómo reaccionan tus seguidores a tu contenido?
R.- Me escriben muchas personas diciéndome que mi contenido les motiva. Recibo mensajes como: "Raquel, gracias a tu vídeo me animé a tomarme un café sola y lo disfruté muchísimo". Esas cosas me hacen muchísima ilusión porque te das cuenta de que lo que compartes realmente impacta en la vida de los demás. Recuerdo una vez que me encontré a una chica mientras sacaba a mi perrita Zoe, me dijo que me había empezado a seguir por el vídeo en el que contaba que dejé mi trabajo y que, gracias a eso, ella había tomado la decisión de hacer lo mismo. Me pidió un abrazo porque se sentía muy identificada y me emocionó mucho. También me reconocen a menudo por la calle, incluso a mi novio. El otro día, mientras cenaba con unas amigas, unas chicas me pidieron una foto, y hasta a mi pareja le pasa: le paran y le dicen "¡Tú eres el novio de Raquel!". Me hace gracia porque él es más vergonzoso, pero es bonito ver cómo la gente se siente cercana a lo que comparto.

P.- Teniendo tanta repercusión, habrás recibido también algún comentario negativo o has tenido haters. ¿Cómo lo gestionas?
R.- Mal. He recibido comentarios negativos y hate, sobre todo a raíz de una polémica que viví en TikTok de una como súper tonta. En verano, subí un vídeo contando una experiencia que tuve cuando salí a correr y luego fui a comprar al supermercado. Llevaba un top ajustado porque venía de hacer ejercicio y, al entrar a la tienda, me sentí incómoda por las miradas y los comentarios. Se lo conté a mis amigas y todas coincidían en que, lamentablemente, es algo que muchas hemos vivido, independientemente de cómo vayamos vestidas. En ese momento, generalicé en el vídeo y dije algo que no pienso realmente, pero estaba enfadada. Obviamente, no creo que todos los hombres sean iguales, tengo novio, amigos, familia y sé que no todos actúan así.

El problema fue que el vídeo se hizo viral y se malinterpretó. Recibí muchísimos mensajes negativos, ataques e insultos durante una semana entera. Lloraba todas las noches, tenía ansiedad, porque recibía hate muy heavy y no entendía cómo algo que había contado desde mi experiencia podía generar tanto odio. Me di cuenta de que hay temas que en redes sociales es muy difícil tratar porque siempre habrá gente que se ofenda o que busque polémica. Fuera de ese episodio, no suelo recibir mucho hate, porque mi contenido no es polémico ni me meto con nadie. A veces, subo vídeos de recetas y me comentan cosas como "eso está crudo" o "ni el perro se lo comería", pero eso no me afecta. Lo que realmente me molesta es cuando los ataques son personales o cuando se meten con alguien cercano a mí, como una amiga o incluso mi perro.

Foto del perfil de Raquel Gonla 

P.- Ahora mismo, ¿te dedicas únicamente a generar contenido?
R.- Sí, desde que dejé mi trabajo, me hice autónoma y me dedico exclusivamente a la creación de contenido. Mucha gente no sabe realmente cómo funciona esto y a mí me pasaba lo mismo. No es como algunos creadores que desde siempre han vivido de las redes, como Marina Rivers o la Bellido, que llevan años en esto. Hace uno o dos años yo tampoco vivía de esto y me preguntaba lo mismo que muchos: "¿De verdad se puede vivir de las redes sociales?".

La realidad es que no se gana dinero directamente de Instagram o TikTok, como mucha gente piensa. YouTube y Twitch sí pagan a los creadores por visualizaciones y suscriptores, pero en las demás plataformas los ingresos vienen, sobre todo, de colaboraciones con marcas. Básicamente, una empresa se pone en contacto contigo, y te propone una campaña que puede incluir un reel, un TikTok y un pack de stories. En mi caso, tengo una agencia que se encarga de gestionar este tipo de acuerdos. Ellos reciben las propuestas, negocian las condiciones y me ayudan a organizar todo. Así es como realmente se genera ingresos en este mundo: a través de las colaboraciones y campañas publicitarias con marcas.

P.- ¿Cómo reaccionó tu entorno cuando decidiste dedicarte a esto?
R.- Cuando empecé en esto, me costó explicárselo a mi padre. Siempre me pregunta: "¿Por qué cuentas esto?" o "¿Por qué subes esto?", como si no terminara de ver la lógica detrás de mi contenido. Eso nos ha llevado a algunas discusiones, porque al final es mi trabajo y lo importante es que me va bien. No estoy en la ruina ni viviendo debajo de un puente, así que no veo el problema en que me deje hacer lo que quiero. A mi madrina, por ejemplo, le costó menos entenderlo, a pesar de que tiene 60 años. Lo asimiló perfectamente y siempre dice con orgullo: "Mi ahijada es creadora de contenido". Me apoya mucho, entiende que este es mi trabajo y hasta me da su opinión sobre los vídeos. No es que me aconseje sobre edición ni nada técnico, pero sí me dice qué le gusta y qué le parece mejorable.

Con mis amigos ha sido diferente, porque ellos lo ven de otra manera. Hoy en día, ¿quién no tiene TikTok? Les hace ilusión seguir mi crecimiento, me mandan capturas cuando subo seguidores o cuando un vídeo me va bien. También me apoyan de forma activa: comparten mi contenido, me ayudan a grabar y hasta han participado en campañas conmigo. Mi novio es mi mayor apoyo y también mi mayor crítico. Siempre me da su opinión sincera sobre mis vídeos, ya sea para decirme que le han encantado o para advertirme cuando me puede caer hate. Eso sí, lo tengo "explotado" porque sé que los vídeos con él funcionan muy bien. A veces le pido que grabemos algo juntos y aunque al principio protesta, al final lo hace encantado. Me apoyan mucho y eso está muy guay.

Raquel Gonla con su novio en Londres

P.- ¿Aragón es un buen sitio para dedicarte a redes sociales?
R.- A ver, realmente a mí me encanta Aragón y no tengo intención de irme de aquí, especialmente de Zaragoza. Me encanta poder ir andando a casi todos los sitios, lo verde que es la ciudad y la cercanía con tantos lugares increíbles: tenemos el Pirineo al lado, la playa cerca y, si quiero ir a Madrid o Barcelona, el AVE me deja en una hora. Aquí está mi familia, mi vida y, por supuesto, mi perrita. Siento que, si me fuera a vivir a Madrid, no tendría la misma calidad de vida que tengo aquí.

Es cierto que en Madrid hay muchísimas más oportunidades laborales, eventos, premios y campañas. Lo veo cada día. Sin embargo, ahora mismo me compensa más quedarme en Zaragoza. He pensado en mudarme, pero no lo veo viable. Pagar un alquiler allí para estar cinco días a la semana y luego volver aquí los fines de semana no me parece rentable. Prefiero coger el AVE cuando lo necesito, que si lo compras con tiempo, no sale tan caro.

P.- ¿Qué crees que debería cambiar para que haya más trabajo para los creadores de contenido en Aragón?
R.- Creo que en Zaragoza todavía falta abrir la mente en cuanto a este sector. Hablo de Zaragoza porque es lo que conozco, pero supongo que en Huesca y Teruel que son más pequeños la situación será aún más complicada. Aquí sigue existiendo la idea de que los famosos son solo los cantantes, los futbolistas y los que salen en la tele, y cuesta entender que la creación de contenido también es una profesión como cualquier otra. Yo tengo que pagar autónomos, impuestos y mis propias facturas.

Por ejemplo, muchas veces me escriben desde restaurantes ofreciéndome una cena a cambio de contenido, y cuando les pregunto si cuentan con presupuesto, la respuesta suele ser: "No, es que ya hemos invitado a otros influencers y lo han hecho gratis". Pero es que esto es mi trabajo. No se dan cuenta de que un vídeo mío puede llegar a 200.000 o 300.000 personas y llenar su restaurante durante un mes.

A ver, también te digo, esto lo pienso ahora que tengo unas estadísticas. Cuando empecé, obviamente me invitaban a cenar y era como “en serio me has invitado” o cuando me mandaban cualquier era como: “¿me vas a mandar esto en serio?”, y era como guau. Pero con el tiempo te das cuenta de que, si no marcas unos límites, no puedes vivir de esto.

Raquel Gonla en Ibiza

P.- ¿Tú te consideras influencer?
R.- Creo que hay una diferencia clara entre celebrity, influencer y creador de contenido. Para mí, una celebrity es alguien como Violeta Mangriñán, María Pombo o Laura Escanes, figuras muy mediáticas que tienen una gran presencia en redes, pero que también han trascendido a otros ámbitos, como la televisión o la prensa. Luego están los influencers, que son aquellos que tienen la capacidad de hacer viral casi cualquier contenido sin necesidad de una gran producción. Por ejemplo, Bayermoss o Fabián Sevillano. Suben un vídeo espontáneo, algo gracioso o llamativo, y de repente se viraliza.

Y después estamos los creadores de contenido, que nos lo tenemos que currar más. No podemos hacer un vídeo de 10 segundos bailando y esperar que se haga viral de la nada. Requiere más trabajo, planificación y constancia. Cuando me llaman influencer no me molesta, porque al final es el término coloquial que se utiliza, pero en realidad me considero creadora de contenido.

P.- ¿Crees que tienes cierta responsabilidad de lo que digas en redes sociales?
R.- En redes hay que tener cuidado con lo que se dice y con el impacto que puede tener lo que compartimos. Al final, quienes creamos contenido tenemos cierta responsabilidad. No somos robots, nos equivocamos y la podemos cagar, como la puede cagar cualquiera en su trabajo, pero sí creo que es importante tener cuidado e intentar dar buen ejemplo de cosas buenas. Es como que tienes ahí el Pepito Grillo.

P.- ¿Cómo es trabajar de creadora de contenido?
R.- Es importante aclarar que no dejé mi trabajo por las redes, lo hice porque no podía más. Mi idea era buscar otra cosa, pero me di cuenta de que, si me esforzaba, podía vivir de esto. Así que decidí apostar por mí misma y, viendo cómo me está yendo, cahpó por la Raquel del pasado. Al principio, empiezas con colaboraciones donde te envían productos a cambio de subir una story o una publicación, lo que se llama "gift". Luego, pasas a hacer campañas pagadas, tanto en tus propias redes como UGC (contenido que creas para que lo publiquen las marcas en sus canales).

Cuando aún no me dedicaba únicamente a esto, me contactó una representante autónoma. Ella se encargaba de negociar colaboraciones para mí y se llevaba un porcentaje de los acuerdos que conseguía. Cuando vi que esto se convertía en mi trabajo, me hice autónoma y me contactó una agencia. En ese momento, hablé con mi representante y le expliqué que prefería estar en una agencia, porque sentía que podía ofrecerme más oportunidades, como eventos y viajes. Y así fue, empecé a hacer más campañas y todo fue creciendo.

También es importante moverse y no esperar a que las oportunidades lleguen solas. Como dice María Pombo, “si Mahoma no va a la montaña, la montaña va a Mahoma”. Yo soy muy de esa mentalidad. Si quiero colaborar con una marca o ir a un evento y no me han invitado, les escribo yo. Al final, no hay que tener vergüenza, vergüenza solo para robar. Si te dicen que sí, genial, y si no, pues nada. Pero siempre hay que intentarlo.