Luena, bombero aragonés en Valencia: “Hemos estado en un garaje que echaban en falta a 15 personas"

El bombero Gabriel Luena, de Caspe, señala la marca de agua por encima de dos metros en Catarroja. Foto: G.L.
El caspolino Gabriel Luena relata lo vivido en las 36 horas que ha estado realizando labores de limpieza y rescate tras la DANA en la localidad de Catarroja

Un amplio operativo con más de 200 efectivos desplazados por el Gobierno de Aragón trabaja en Catarroja (Valencia) desde finales de la pasada semana para contribuir con las labores de limpieza y rescate de víctimas en la zona tras las terribles consecuencias de la DANA. Uno de los allí movilizados es Gabriel Luena, bombero soriano que trabaja en el parque de Caspe de la Diputación Provincial de Zaragoza. Aragón Digital le ha entrevistado este lunes tras regresar de Catarroja. Habla de sus labores allí, de lo que se ha encontrado, las necesidades por cubrir y también de la actitud de los vecinos tras la catástrofe. 

PREGUNTA. -¿Cuándo se trasladó a Catarroja?

RESPUESTA.- Llegué en la madrugada del sábado al domingo, sobre las 02.00 horas. Nos alojaron en un hotel y apenas dos o tres horas después, sobre las 04.30 horas, nos dieron el aviso para comenzar las labores. Hemos estado trabajando a piñón durante día y medio, unas 36 horas. Dormíamos unas tres horas y nos íbamos relevando pero trabajamos sin parar. 

P. -¿Qué labores han estado realizando?

R. -Nuestra labor ha sido achicar agua y buscar gente desaparecida pero también hemos tratado de ayudar a nivel particular a los vecinos abriendo puertas y persianas que estaban medio caídas. El parquin más importante en Catarroja está en la plaza Mayor y cuenta con dos plantas de aproximadamente una hectárea cada una. Igual caben allí 1.000 coches y hemos vuelto sin poder terminar de vaciarlo. Lo conseguimos en la primera planta y realmente era una barbaridad el agua que había ahí.  Hay mucho trabajo por hacer y todo es importante. 

P. -¿Han encontrado víctimas en ese parquin?

R. -Por suerte en ese no pero sí que tengo constancia de otros compañeros que encontraron cuatro víctimas en otro muy cercano. Además, hoy nos han dicho en otro edificio que echaban en falta hasta a 15 personas desaparecidas. La planta baja del inmueble sigue inundada y tienen un garaje enorme. Se estaba preparando el personal para poder empezar a trabajar allí. Hay pocos recursos y muchas necesidades...

Trabajo de los bomberos en Catarroja. Luena a la izquierda con el casco rojo

P. -¿Cómo describiría lo que ha vivido durante estas horas en el desastre?

R. -La realidad es que vivirlo en persona es diferente a verlo por televisión. Impresiona bastante… Son imágenes devastadoras, por ejemplo, cuando ves tantos coches volcados unos encima de otros. El acceso sigue siendo un gran problema porque todos esos coches lo impiden. Te encuentras señales caídas, mucho lodo, árboles por el medio…  Si queríamos entrar con el camión y tenía que salir una ambulancia ya no podíamos. Se ha trabajado mucho en ello para poder avanzar. 

Coches apilados unos encima de otros en Catarroja tras el paso de la DANA. Foto: G.L.

P. -¿Y los vecinos? ¿Qué le decían? 

R. -Vienen a hablarte y se muestran muy agradecidos. Estaban realmente volcados con nosotros y nos ofrecían de todo: sofás para descansar, cafés incluso tápers con comida caliente. Eso sí, no entienden que no hubiésemos ido antes a Catarroja. Nosotros llegamos el sábado y fuimos los primeros. Se mostraban enfadados y ansiosos y es que están indefensos. Por un lado hay mucho agradecimiento pero también muchísima rabia e impotencia. 

P. -¿Qué es lo que más se necesita ahora mismo en Catarroja?

R. -Hacen falta muchas cosas pero sobre todo diría que maquinaria pesada para sacar todos esos coches que aún quedan y todo el barro. También hay una necesidad apremiante con respecto a las botas de agua porque todo el mundo iba empapado. Son indispensables. Comida, bebida y medicinas, por lo que yo he podido ver, había. El Ayuntamiento estaba lleno de ropa, comida y agua. 

P. -Es un desastre natural sin precedentes en nuestro país. ¿Qué es lo que más le ha llamado la atención al ir allí?

R. -El hedor es una pasada. Todo lo que había en las cámaras de las carnicerías, restaurantes, tiendas… perdido y podrido. Se fue la luz y la comida se echó a perder y todo está en la calle. El olor es muy asqueroso y se necesita sacar todo eso pronto porque sino será foco de infecciones

P. -Otro debe. La salubridad… 

R. -Sí. Nosotros teníamos la recomendación de ir con la mascarilla FPP2 y guantes de nitrilo. También se nos ha recomendado tener la vacuna del tétanos. Debemos tener en cuenta que son aguas contaminadas con mucha porquería: barro, aceites de coche, carne podrida… 

P. -Hay mucho por hacer… ¿Cuál es la situación de servicios mínimos como la luz o el agua?

R. -Hay luz y agua pero esta no es potable. Sí que sale por el grifo pero turbia. Además, la cobertura va fatal. Algún vecinos nos dejaban la wifi para poder comunicarnos. Creo que ante una futura catástrofe así una labor importante sería una instalación provisional de cobertura móvil e internet. Hay gente que su única comunicación puede que sea el móvil e igual está atrapada. 

P. -Dentro de las terribles circunstancias… ¿Ha podido regresar algo de normalidad a Catarroja? 

R. -Todavía hay muchas calles intransitables y con montañas de basura a los lados. La gente va a necesitar ilusión para encontrar esa normalidad. No hay tiendas abiertas ni bares donde tomar un triste café. El único negocio que he visto abierto es una peluquería que hoy ha podido abrir sus puertas.