ALTAS CAPACIDADES

Padre de tres niñas con altas capacidades: “Hay profesores negacionistas de que existan”

Así lo cuenta el padre de Valeria, José Antonio Iglesias, que, junto a ella, sus hermanas mellizas, Laia y Eider, tienen la suerte de ser tres de los 228 alumnos registrados en Aragón con estas características
photo_camera José Antonio Iglesias, junto a su mujer y a sus tres hijas


“Existen orientadores y profesores que son negacionistas de las altas capacidades. Te dicen directamente que no las hay y que no las ven porque; por ejemplo, mi hija no saca buenas notas”. Esta es tan solo una de las trabas por las que tuvo que pasar la familia de Valeria, una niña de diez años con altas capacidades intelectuales, para conseguir apoyo educativo para su hija. Así lo cuenta el padre de Valeria, José Antonio Iglesias, que, junto a ella, sus hermanas mellizas, Laia y Eider, tienen la suerte de ser tres de los 228 alumnos registrados en Aragón con estas características. Y más complicado aún al tratarse de mujeres, pues tan solo uno de cada tres registrados son niñas.

Esta pequeña odisea comienza cuando una de las profesoras de tercero de infantil de Valeria cita a sus padres para mostrarles su preocupación ante el comportamiento “triste” e “introvertido” que presentaba la niña en clase. Ante esta situación sus padres acuden a un centro externo para realizarle una evaluación psicopedagógica donde descubren que Valeria posee altas capacidades y ese carácter algo “introvertido” es propio del perfil.

Es en ese momento cuando presentan el informe en el colegio y allí se “desentienden” porque “no había ningún problema” con la promesa de que, si en un futuro lo hubiera, lo atajarían, cuenta José Iglesias. Aunque su padre reconoce que no insistieron demasiado porque en casa era una niña distinta, el centro no tendría que haber esperado a que llegara el problema por falta de “experiencia”, afirma.

“MI HIJA TENÍA 5 AÑOS, PERO MENTALMENTE TENÍA 9 O 10”

Los conflictos comienzan cuando Valeria entra a Primaria y se plantea cuestiones que no son propias de su edad como el tema de “la muerte”. “Ella no era capaz de canalizar esos pensamientos que le entraban y ahí es sobre todo cuando vienen las inquietudes”, asegura su padre. Estos pensamientos se debían a que “su edad mental no se corresponde con la cronológica, con lo cual ahí hay un conflicto continuo de tener dos niños en uno”, cuenta. “Cuando mi hija tenía 5 años, mentalmente tenía 9 o 10 y para ella internamente eso crea un conflicto”.

Padre de tres niñas con
Las familias con hijos con altas capacidades pasan habitualmente por trabas en los centros educativos

En ese momento comenzó a no estar a gusto en clase y lo externalizó en casa porque “no quería ir a clase, tenía dolores de cabeza y apretaba muchísimo la mandíbula. Estaba somatizando todo lo que le ocurría”. Acuden al centro para encontrar apoyo para ella y allí descubren que la información de las altas capacidades no se había trasladado a sus profesores de primaria y estos volvieron a desentenderse. “Estamos muy acostumbrados a que un niño pueda repetir, pero no a que le puedan adelantar de curso”, reivindica, aunque asegura que eso no es lo que buscaban, simplemente el “bienestar” de su hija.

Sus padres llegaron incluso a pedir que le realizaran un análisis en el centro si no se fiaban del informe externo, pero “la negativa fue constante”. Orientadores y profesores comenzaron a cuestionar las altas capacidades: “A ti te llega un niño con dislexia y no le dices «yo no lo veo» o llega uno con miopía y no dices «el oculista está equivocado». No, lo asumes. Pero llega el niño con altas capacidades y «yo no lo veo»”, cuenta.

Son niños que tienen unas características distintas al resto que están probadas científicamente, expresa, pero en este caso consideraban que “el profesor sabe más que un psicólogo” porque Valeria no sacaba buenas notas. Un estereotipo de niño “superdotado” con el que sus padres creen que deben luchar porque no se corresponde con la realidad de estos niños.

MODELO EDUCATIVO DISTINTO

Tras todos los problemas que encontraron en el colegio para adaptar la enseñanza a Valeria, sus padres optaron por cambiar a sus tres hijas a otro centro escolar que trabajaba con un modelo educativo distinto basado en proyectos. Al instante, han notado el cambio “brutal” en Valeria, “ya no solo lo expresa y te cuenta lo que ha hecho en clase, algo que jamás había pasado en el otro centro, sino que todos los dolores de cabeza y de mandíbula han desaparecido totalmente”, cuenta su padre.

Este modelo no adapta el aprendizaje expresamente a Valeria, sino que, “para todos los niños, el colegio les da a cada uno lo que necesita”. En el nuevo centro realizan un proyecto común entre todas las asignaturas, por ejemplo, hace unos años organizaron las Olimpiadas de Invierno entre Aragón y Cataluña. Para ello, en matemáticas preparaban los presupuestos, en lengua la documentación o en arte se dedicaban a diseñar los trajes del desfile. De esta forma, “trabajan igualmente las tildes, la ortografía, las divisiones… pero en un proyecto que les gusta y les motiva”, expresa José Iglesias, quien añade que es un modelo “mucho más atractivo” para todos los estudiantes, sean de altas capacidades o no.