La maternidad obliga a las mujeres de la UZ a retrasar tres años su promoción a titular universitaria

La UZ todavía tiene camino por recorrer para romper el techo de cristal
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La maternidad obliga a las mujeres de la UZ a retrasar hasta tres años su promoción a titular universitario, pasando de los tres cuatro años que tardarían si no fueran madres a los siete en caso de tener hijos, un incremento del 75%. De hecho, en el caso de los hombres, deben esperar más tiempo si no fueran padres, rozando incluso los cinco años, pero tardan algo más de seis cuando ya tienen hijos, creciendo un 37%, lo que afecta en el liderazgo, currículum y trayectoria de la mujer investigadora.

Así lo recoge un informe elaborado por la Universidad de Zaragoza acerca de la situación de la mujer, que recoge que su presencia en el personal docente e investigador de la mujer está “equilibrada”, situándose en el 47,5% del total de trabajadores, aunque una de sus áreas de especial trascendencia, Ingeniería y Arquitectura, apenas llegaba al 26%. No en vano, en el 2000 solo Artes y Humanidades y Ciencias Sociales y Jurídicas superan el 40 que marca el límite de paridad, mientras que en la actualidad, todas, salvo la mencionada, están por encima de ese 40% y algunas de ellas del 50%, siendo Ciencias de la Salud la que tiene más presencia femenina.

Además, la UZ todavía tiene camino por recorrer para romper el techo de cristal. Según el índice internacional GCI, que compara la proporción de mujeres en todo el organigrama y en los puestos superiores, siendo 1 el valor de equilibrio, el de la Universidad de Zaragoza se encuentra en el 1,7, similar al de la media nacional, aunque ha mejorado desde el 2,4 en el que estaba en el 2010. “Se ha avanzado muchísimo, pero sigue existiendo brecha y techo de cristal”, ha resumido la vicerrectora de Investigación, Carmen Baras.

En este sentido, el informe también pone de manifiesto el déficit de mujeres catedráticas en la Universidad de Zaragoza, ya que apenas se sitúa en el 24,7%, es decir, solo uno de cada cuatro catedráticos son mujeres, muy lejos del 40% de paridad. Ciencias Sociales y Jurídicas es la macroárea con un mayor porcentaje, alcanzando el 33%, lo que ha supuesto un incremento de casi 28 puntos en 20 años. Esto también se refleja en que es el macroárea con mayor porcentaje de mujeres liderando grupos de investigación, situado en el 36%.

Además, en paralelo al informe, se ha realizado una encuesta al personal universitario para conocer su visión personal acerca de la presencia de la mujer en la UZ, que revela la diferencia de percepción sobre el acceso a altos puestos. “Las mujeres dicen claramente que sí tienen más facilidades los hombres para llegar a ser IP. En los hombres se invierte, piensan que para nada tienen más facilidades. La percepción de investigadores e investigadoras no tiene nada que ver”, ha expuesto la investigadora Asún Beamonte.

A juicio de estos datos, el rector de la UZ, José Antonio Mayoral, ha puesto el foco en aquellas convocatorias que priman el currículum para otorgar proyectos o ayudas a grupos de investigación. “Si se tiene en cuenta el mejor currículum, siempre se pondrá como cabeza al mejor espada. Cuando es menos importante, las mujeres empiezan a aparecer con más fuerza. Siguen pagando el retraso que tuvieron en la incorporación. Debería haber una discriminación positiva”, ha señalado.

MANIFIESTO POR EL 8M

Este informe se ha presentado, precisamente, coincidiendo con el Día Internacional de la Mujer, que se celebra este miércoles 8 de marzo, al que la Universidad de Zaragoza se ha sumado con un manifiesto que emplaza a “reflexionar críticamente” sobre la “discriminación” que existe “en todos los ámbitos y en todo el mundo, en pleno siglo XXI”. “El papel de la universidad debe ser clave en el desarrollo tecnológico digital y en la vigilancia de que no existan sesgos de genero en su uso. No podemos permitir que esas herramientas innovadoras e importantes para el desarrollo de la humanidad se conviertan en espacios donde se perpetúen los estereotipos”, dice el texto.

El manifiesto se ha leído en las escaleras del Paraninfo