Tarmac Aragón ha comenzado a desarrollar su actividad de estacionamiento y mantenimiento de aviones en el Aeropuerto de Teruel este martes, cuando se ha producido el primer aterrizaje de un Boeing 747. Este jueves llegará otra aeronave del mismo modelo, el segundo de mayor volumen del mercado mundial.
Este aterrizaje del primer avión supone el lanzamiento de una infraestructura que puede llegar a rentabilizarse, más si llega a convertirse en base de vuelos espaciales, como ya advirtió un estudio de la Universidad Nacional Aeronáutica Francesa, ENAC. Sería algo muy distinto a lo que ocurre con otras infraestructuras en las que se ha invertido cantidades ingentes de dinero público y cuyo fin no está muy claro años después de realizarse. Además, hay que tener en cuenta que el Ayuntamiento compró los terrenos del Aeropuerto al Ministerio de Defensa, ya que era un campo de tiro, por una cantidad simbólica hace diez años.
El Aeropuerto de Teruel ha sido el primero que Aena ha autorizado sin controladores aéreos y por aproximación de los aviones en su funcionamiento. El Consorcio de Teruel ya ha cumplido sus compromisos y la concesionaria, Tarmac, puede ya comenzar a sacar provecho de las instalaciones, que se han pagado con el dinero de los aragoneses.
El objetivo tiene que ser ahora acelerar en todo lo posible los trabajos de asfaltado y pavimentado de la campa antes de que llegue el invierno y las bajas temperaturas impidan finalizar esta obra. Así se permitirá llevar a cabo una de las principales actividades del aeropuerto, el estacionamiento, que alcanzará hasta 200 aeronaves.
Sólo queda esperar a que la filial de Airbus siga contratando personal, para que los 102 puestos de trabajo directos que se acordaron se hagan realidad cuanto antes y se empiece a ver la luz al final del túnel en la provincia con menos riqueza de Aragón.