El Departamento de Educación ha emitido un informe desfavorable a la autorización del Colegio Internacional Ánfora de Cuarte de Huerva. El documento argumenta que faltan por ejecutar espacios como el gimnasio o el patio de Primaria y cifra en 28 las deficiencias existentes en la estructura construida, correspondiente a la fase 1 del proyecto. Una noticia que apenas llegaba una hora después de que la dirección del propio centro asegurara que el colegio se encuentra en perfectas condiciones para comenzar las clases el próximo curso.
Los padres de los 164 matriculados en el centro se enfrentan a dos realidades opuestas. Por un lado, la del Ánfora, que asegura haber cumplido con los requisitos que se le exigieron en su día y considera legítimo su derecho a comenzar su andadura como colegio. Por otro, la del actual Gobierno de Aragón, que lejos de confirmar su autorización vuelve a criticar al anterior Departamento, entonces encabezado por Dolores Serrat, por conceder un concierto antes de que estuvieran las instalaciones construidas.
De ser ciertas las 28 deficiencias presentadas por la Consejería, cualquier padre evitaría que sus hijos acudieran al centro de Cuarte. Sin embargo, desde el Ánfora aseguran que son muchos los que han visitado las instalaciones y han mostrado su satisfacción con las obras ejecutadas. De nuevo, choque de realidades.
Al final lo que las dos caras de la moneda han creado es un desconcierto generalizado de la situación real y cierta desconfianza hacia los poderes políticos. Dada la situación, parece razonable no creerse a ciegas ni una parte ni otra. El problema surge cuando es de niños y de Educación de lo que se está hablando. Es de esperar que el equipo de Mayte Pérez no haya tumbado el proyecto simplemente para darle en las narices a su predecesora en el cargo con uno de sus proyectos más conflictivos, y que realmente exista un problema de seguridad. Una certeza que, sin embargo, no consuela a las familias que a menos de un mes de empezar las clases están sin centro ni plazas hábiles.
Realidades completamente opuestas entre sí pero igual de negativas en ambos casos. A las familias solo les queda confiar en el buen hacer del nuevo Gobierno y en que la responsabilidad es el sentimiento que prima sobre otros en cualquier decisión. El nuevo Ejecutivo debe asumir las consecuencias de no dar luz verde al Ánfora y pisar el acelerador en lo que se refiere a la construcción del Cuarte III para dar respuesta a la demanda de centros públicos de la zona. Mayte Pérez tiene por delante un largo camino de cuatro años que ha comenzado tirando los dos grandes proyectos del anterior Gobierno: la Lomce y el Ánfora. Una tónica de acción que tiene que complementarse con medidas de crecimiento y construcción de nuevos centros.