La XXIII Feria Aragonesa de Artesanía cierra sus puertas hasta el próximo año
Zaragoza.- Esta vigésimo tercera edición de la Feria Aragonesa de Artesanía concluye este domingo. Los artesanos, comerciantes y artistas que durante una semana han mostrado en el Auditorio de Zaragoza sus piezas, volverán a sus comercios y talleres para continuar con sus creaciones.
Como cada año, la feria ha mostrado piezas y creaciones realizadas con diversos materiales. El visitante ha podido adquirir juguetes tradicionales realizados en madera como las peonzas o un diábolo. También podían encontrarse delicadas piezas de joyería esmaltadas, realizadas con papel reciclado, bronce o cristal realizadas a mano.
Un total de 103 expositores han compuesto la XXIII Feria Aragonesa de Artesanía, que supone una plataforma para dar a conocer al público piezas de decoración, textiles, juguetes, forja, instrumentos o cuadernos entre otras, elaboradas a mano en pequeños talleres. El artesano Tomás Cabeza ha señalado que este tipo de ferias, “más que vender, lo que interesa es que las 60 ó 70.000 personas que pasan, te conozcan, porque en nuestras tiendas necesitaríamos más de media vida”.
Durante toda la semana, dos expositores ubicados a la entrada de la muestra, han servido como talleres de artesanía en vivo, en los que el visitante ha podido aprender y poner en práctica cómo se trabajan algunos materiales como la lana, la madera o la cerámica.
En la feria también se podían contemplar las obras ganadoras del XII Concurso de Artesanía de Aragón, cuyo primer premio de pieza creativa ha sido “Gemma y sus bobinas”, de Pilona Vicente. En escultura, la obra “Cascanueces”, de Reina Ballonga, ha logrado el primer premio en la categoría tradicional.