Las uvas de fin de año, un 30% más caras que la pasada Nochevieja

Las variedades tradicionales de uvas para Nochevieja –fundamentalmente la llamada aledo, típica del Levante español- están registrando precios un 30% superiores a los que se cifraron el pasado año. Son, aún así, similares a los de otras Nocheviejas; los fruteros recuerdan haber vendido estas variedades típicas hasta a seis euros el kilo.

Zaragoza.- Entre los 2,5 y los 3 euros de media por kilogramo vienen a costar para el consumidor final las uvas tradicionales de Nochevieja en este fin de año en Aragón. Así lo vienen calculando tanto los distribuidores al por mayor de fruta como los propios detallistas. Todos ellos están detectando ciertos problemas de producción de la variedad más común para festejar la llegada del Año Nuevo, la llamada aledo.

Aledo es la uva verde típica de Nochevieja, producida en el sur de Italia y en el Levante español, fundamentalmente en la provincia de Alicante. No hay mucha variedad ni mucha producción, lo que está provocando “aumento de precios desde el pasado mes de noviembre”, según explica el gerente de Cofruebro, Pedro Ramoneda. Cofruebro es una de las principales distribuidoras al por mayor en Aragón, con base en Mercazaragoza.

Él es quien explica que las uvas de este fin de año son “un 30% más caras que el año pasado”; en origen se venden en los dos euros. Es una situación puntual, explica el operador logístico, ya que “cada año es diferente” porque las circunstancias de la producción varían, esta vez ha tocado poca producción, y el precio sube. Sin embargo, algunos fruteros recuerdan que la aledo ha llegado a estar más cara.

“Nosotros hemos llegado a vender estas uvas a seis euros el kilo”, confirma Iván Gimeno, dependiente en el puesto de frutería del Mercado de la avenida Cataluña, en Zaragoza. Es cierto que “hay poca variedad”, cuenta el frutero zaragozano, pero el aumento de precios que detectan en Cofruebro no es excesivo, se asemeja bastante a lo habitual por estas fechas.

Mejor peladas y sin pepitas

Más que la producción, hay un fenómeno que afectará en el futuro el consumo de esta variedad aledo. Se trata del hecho de que los aragoneses, como el resto de españoles, están cambiando sus hábitos de consumo de uva; cada vez se compra menos fruto fresco para adquirirlo enlatado o en almíbar. “Tiene la ventaja de que no hay que pelarlas ni quitarles las pepitas”, cuenta Iván Gimeno, aunque, eso sí, lo que se gana en comodidad se pierde en tradición y también en sabor original.

Sea como sea, las doce uvas con las que cada aragonés dará la bienvenida al Año Nuevo suponen decenas de toneladas de uva aledo, sean frescas, sean enlatadas y listas para comer. Una familia de cuatro personas puede apañarse bien con un kilogramo de esta fruta, y en Aragón viven 1.250.000 potenciales consumidores, lo que puede ilustrar hasta qué punto se mueve el mercado de la bienvenida al Año Nuevo.