La temporalidad, el talón de Aquiles del mercado laboral
Zaragoza.- La inestabilidad laboral es uno de los grandes problemas de los españoles y, por ende, de los aragoneses. A pesar del dinamismo que presenta la economía y la baja tasa de paro de la que alardean políticos y empresarios, cada vez son más los ciudadanos que trabajan con un contrato de duración determinada. Y ya sabemos a qué va unido, generalmente, este tipo de empleo: a un sueldo bajo y a unas condiciones laborales precarias. La contratación aumenta, sí, pero no la de calidad.
El año pasado se realizaron en la Comunidad 415.687 contratos laborales, 16.762 más que en 2003 y 44.684 más que en 2002. El incremento ha sido considerable y generalizado en todo el país pero la satisfacción que a priori despiertan los números desaparece con el análisis de las características del empleo creado.
Del total de contratos firmados 374.650 fueron de duración determinada, lo que arroja un terrible porcentaje del 90,13% de temporalidad en Aragón el año pasado. Y, peor si cabe, este índice creció un 3,94% respecto al año 2003. Tan sólo 41.037 contratos de los firmados en 2004 fueron indefinidos.
El mayor incremento en la contratación temporal se produjo en las modalidades de Eventual por Circunstancias de la Producción y Obra y Servicio, suponiendo ambas categorías el 80,11% del total de contratos realizados. De la primera modalidad se realizaron 185.924 contratos mientras que de la segunda 147.070. En ambos casos el incremento fue importante, de forma que 9 de cada 10 contratos temporales firmados pertenecía a una de estas dos categorías.
Otro incremento importante en la contratación temporal se dio en la modalidad de Jubilación mientras que descendieron los contratos de Inserción y Minusvalía.
Tres ramas concentran el 40% de los trabajadores temporales: construcción, industria manufacturera y comercio. También ha crecido la temporalidad en el servicio doméstico que, en 2004, superó el 50% situándose al nivel de la construcción y la agricultura.
Durante el año 2004, los hombres fueron objeto de más contratos que las mujeres, resultando éstas ligeramente más beneficiadas en la contratación indefinida gracias a los contratos de Fomento de Empleo. Los hombres fueron los que mayor número de conversión de contratos tuvieron, alcanzando el 58% del total realizado; de los 21.349 contratos transformados en indefinidos, 12.443 eran de hombres.
La contratación a tiempo parcial también aumentó el año pasado un 8% respecto al anterior, suponiendo el 25,74% de todos los que se realizaron. Este, además, es un tipo de contrato “feminizado”, ya que el 67% de este tipo de documentos contractuales se realiza a mujeres, y también "temporalizado" porque responde a un perfil de trabajo no estable en el tiempo.
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El empleo femenino también suele ir ligado a la temporalidad |
Perfil del contratado
Según algunos estudios realizados por organizaciones sindicales como CCOO y UGT, el perfil del trabajador contratado es un hombre de 30 años, con un contrato temporal de entre 15 y 30 días en el sector servicios con categoría de peón y con un 14% de posibilidades de que se le prorrogue por tres meses y un 5% de posibilidades de que se le contrate como indefinido.
La temporalidad afecta en mayor medida a los menores de 25 años, colectivo en el que tan sólo 17 de cada 100 jóvenes son contratados de forma indefinida, y a los que tienen un menor nivel de estudios.
A diferencia de lo que sucede en Europa, España utiliza la contratación temporal como una pauta de contratación habitual y generalizada, no como un paso previo a la realización de un contrato indefinido a jóvenes. El 76% de los trabajadores temporales españoles cuentan con más de 25 años, frente al 64% que se da en el resto de Europa.
En los últimos años la edad de las personas que tienen un contrato temporal se ha ido elevando, especialmente en el tramo de entre 40 y 50 años.
Reforma laboral
El objetivo principal de la reforma laboral que actualmente están negociando Gobierno, sindicatos y empresarios es reducir la tasa de inestabilidad en España y crear más empleo y de calidad a través de la mejora del tejido productivo y de la competitividad.
En Aragón la tasa de temporalidad global roza el 25%, mientras que en España se niega a abandonar el 30% desde hace diez años. La Comunidad Autónoma está de “enhorabuena”, porque es una de las regiones que supera el 10% de contratos indefinidos, concretamente con un 12,03%. En esta situación se encuentran también Madrid, Cataluña, Baleares, La Rioja, Murcia, Comunidad Valenciana, Canarias, Navarra, Castilla y León, y Cantabria.
El propósito del Ministerio de Trabajo es alcanzar un acuerdo antes de julio pero, de momento, la negociación de la reforma laboral está estancada y las posiciones alejadas. El Gobierno defiende la contratación indefinida de fomento del empleo como un paso previo para pasar de temporales a fijos; por su parte, los sindicatos consideran que el objetivo debe ser crear más empleo estable y no mermar los derechos de los trabajadores. El Gobierno también baraja la posibilidad de abaratar el despido; los sindicatos, por supuesto, se niegan.
En los últimos siete años España ha pasado de 3,5 a 5 millones de empleos temporales. Las organizaciones sindicales proponen reducir a la mitad la tasa de temporalidad en un período estimado de diez años a través de la modificación del tejido productivo, la limitación de la contratación temporal a las necesidades objetivas de producción y el aumento de las inspecciones de trabajo con multas a las empresas que utilicen este tipo de contratación de forma fraudulenta.