"Nuestro proceso es ayudar a transformar la materia prima, crear valor añadido y acercarnos lo máximo al consumidor"
Zaragoza.- Arento, el Grupo Cooperativo y Agroalimentario de Aragón, es un claro ejemplo de la integración vertical del mundo empresarial en el sector primario. A través de sus socios, Arento cierra completamente el ciclo productivo. Un proceso de calidad, trazabilidad y seguridad alimentaria en el que están representados los intereses de 20.000 cooperativistas agrupados en 114 entidades cooperativas. Pedro Naudín es su presidente.
Pregunta.- ¿Cómo surge el Grupo Cooperativo y Agroalimentario de Aragón y cuál es su filosofía de trabajo?
Respuesta.- El grupo cooperativo Arento es heredero de la antigua Uteco, que venía de la Unión Territorial de Cooperativas del Campo. Hubo una evolución hacia una asociación de cooperativas que se denominó Uteco-Zaragoza y, de ahí, dimos el paso de cambiar el nombre y llamarnos Arento Grupo Cooperativo Agroalimentario de Aragón. Se decidió cambiar el nombre, no sólo por el hecho de modernizarlo, sino porque la evolución de los tiempos nos había llevado a convertirnos en una empresa agroalimentaria de transformación de productos agrícolas y no tenía sentido mantener el nombre de la representación de cooperativas de Zaragoza
P.- ¿Qué define a Arento como marca de calidad frente a otros grupos cooperativistas?
R.- Nuestra filosofía de trabajo o nuestra forma de ser, nos hace trabajar para crear valor añadido a los productos agrarios que producen nuestras cooperativas y nuestros cooperativistas. Como estructura empresarial, somos una cooperativa de segundo grado en la que los propietarios de Arento son las cooperativas de primer grado que son las socias. Nuestro proceso es ayudar a transformar la materia prima, crear valor añadido y acercarnos lo máximo posible al consumidor final.
P.- El año 2010 ha venido marcado por la caída del precio del vacuno nacional y la incertidumbre del alza de los precios en el sector cerealista debido a los incendios en Rusia, ¿cómo ha afectado esto a los cooperativistas?
R.- La coyuntura que se ha dado a nivel mundial con las materias primas ha sido muy peculiar y muy especulativa. Los cereales se han convertido en algo que se cotiza en base a las perspectivas de comercio que hay y a la demanda internacional y esto ha hecho que el grano sea casi como el propio petróleo o como podía ser el oro.
Este juego de la oferta y la demanda y estar supeditados a los mercados y a las expectativas de cosechas nos ha afectado bastante. Ciertamente, nosotros como grupo cooperativo intentamos huir lo máximo posible de estas fluctuaciones en los mercados mundiales, nosotros tratamos de que el agricultor transforme sus productos en alimentos para evitar así las variaciones de la “bolsa” de las materias, aunque esto existe y con ello tenemos que convivir.
P.- Una gran noticia de este año ha sido el acuerdo con Sabeco, ¿qué supone para la firma?
R.- El acuerdo que se suscribió con Sabeco supone para Arento dar un paso muy real de acercamiento al consumidor final. Nosotros somos proveedores de toda la carne de porcino que el grupo Sabeco pone hoy en sus tiendas. Nosotros somos productores de cereales pero, al trabajar con ellos y venderlos, podemos transformarlos y convertirlos en carne. Con esto, damos un paso más en la cadena alimenticia, en la creación de valor añadido, para nuestros socios que son los agricultores y las cooperativas.
P.- Arento no es sólo cereales y productos cárnicos, ¿en qué otras divisiones está trabajando el grupo?
R.- Nosotros estamos implantados en el territorio, y la agricultura que existe en Aragón, en gran medida, es de cereales, los cereales pueden ir encauzados para el pienso, y otro tipo va encaminado hacia la producción de sémola y harina, la primera es la transformación del trigo duro que sirve para hacer pasta, mientras que el trigo blando es para hacer harina que se destina a la fabricación de pan y bollería. Ése es el camino en el que nosotros estamos trabajando.
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Arento tiene su principal línea de producción en el sector de la agricultura extensiva |
Otro de los procesos en lo que se está trabajando desde Arento es en el cultivo de la almendra. Se creó con Frutos Secos Alcañiz el Consorcio de Frutos Secos de Aragón y lo que hacemos es recoger el fruto que produce nuestros socios y cooperativas, clasificarlo y venderlo a industrias asociadas a esta materia prima como puede ser el sector turronero.
P.- ¿Qué nuevos proyectos espera afrontar el grupo cooperativo en un futuro próximo?
R.- Nosotros estamos en tres proyectos muy importantes y que ya he descrito antes: la industria semoleroharinera, que la hacemos a través de nuestra empresa, Nutrigal, con la que tenemos dos factorías, una en Daroca y otra en Tauste. Además, a través de las cooperativas que tienen acceso a fábricas de pienso transformamos el grano en alimento que es consumido por una ganadería de porcino que posteriormente convertimos en carne y nosotros somos los encargados de comerciar el despiece del animal a través de grupos como Sabeco.
La tercera división es el producto de la almendra, un cultivo que en Aragón se da muy bien, que se consideraba un cultivo marginal y está resultando ser todo lo contrario. Éstas son las tres áreas que estamos trabajando y principalmente estamos desarrollando. Ante la pregunta de si estamos abiertos a hacer otro tipo de transformaciones, la respuesta es sí, pero encaminadas hacia el consumo que se hace en el hogar.
P.- ¿Cuál es el estado de salud del campo aragonés?
R.- Creo que no es del todo malo, aunque siempre hay diferentes situaciones complicaciones, estamos en un proceso de reestructuración y ahí tendremos que aprender muy bien hacia dónde nos encaminamos y cuál es el futuro. Se necesita cierta dimensión, es muy importante, igual que en las empresas se necesita la dimensión para llegar a todos los mercados, el propio agricultor también se tiene que reconvertir y redimensionar eso conlleva que pueda haber gente que tiene que dejar espacio a otros. Sin embargo, yo veo al campo con futuro porque estamos en una zona productiva, y de hecho, somos una Comunidad Autónoma en que producimos alimento para una población siete veces a la que tenemos en Aragón y eso demuestra que la salud del sector primario aragonés es buena.
P.- ¿Y de su sector agroalimentario?
R.- Creo que es bueno, existen empresas que se dedican a la transformación, igual que nosotros estamos en un proceso industrializador de la agricultura extensiva (cereal), hay otros sectores como el vino y el aceite que en Aragón ocupan un espacio muy importante y creo que son muy interesantes y que tienen cierta difusión a nivel nacional.
P.- El mundo agrario vive con incertidumbre los recortes presupuestarios en esta materia, ¿qué visión se tiene desde las cooperativas ante esta regresión de las inversiones?
R.- Esa regresión que ha podido existir se ve con preocupación, la política aragonesa y sus políticos tienen que valorar el empleo que generamos en el sector primario y cuál es la importancia que tenemos. Creo que somos una actividad económica que está implantada en el mundo rural y en Aragón todos sabemos lo que es el mundo rural: un gran territorio poco poblado, y esta es la fórmula para hacer rentable todo ese territorio. Se debería fomentar ayudas que supongan la creación de industrias o la transformación de regadíos, aunque esa decisión recae en los políticos. Ellos tienen que valorar si realmente es importante, yo creo que sí es importante porque es una empresa estable, crea emplea y está en el territorio. Un agricultor o un ganadero que trate de crear su actividad es difícil que se mueva del territorio, eso sí que asienta población, hay otras cosas que son más forzadas, a nivel industrial, que puede ser más dudosa su rentabilidad en el mundo rural, por el contrario, la agricultura y la ganadería son garantía de éxito.
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Arento firmó en noviembre de 2010 un acuerdo para suministrar la carne que se vende en el grupo Sabeco |
P.- ¿Cómo ha tratado en general la actual coyuntura económica al grupo?
R.- La crisis existe y todos la hemos padecido, aunque hay unos sectores que la sufren más y otros menos. El sector agrícola y ganadero también la padece, otra cosa es que el sector financiero, posiblemente, dónde más garantía tenga de éxito de hacer rentable su dinero sea invirtiendo en los sectores primarios. Yo sí que reclamaría que los bancos confíen en nosotros como sector que está creando valor añadido, que a veces necesitamos tiempo para generar esa rentabilidad, y que si no hay tiempo, a veces, las financiaciones a largo plazo pueden encontrar dificultades.
P.- En los últimos años se ha hablado de impulsar la I+D+i como nuevo motor económico del país, ¿cómo se está implementando las nuevas tecnologías a la actividad agraria y ganadera?
R.- Para nosotros el I+D+i es francamente importante, creemos que sin apostar por la investigación y el desarrollo difícilmente podamos adelantarnos al futuro. Otra cuestión es que nuestro desarrollo investigador es muy lento, ya que todo va encauzado a modelos productivos, nuevas semillas y variedades a las que se efectúan pruebas anuales. A pesar de ello, hemos apostado por ello porque el pasado no se repite, el presente es el que vivimos, pero nosotros estamos obligados a hacer una proyección del futuro que es lo único que podemos corregir y podemos tratar de mejorar, por ello, para nosotros es vital la I+D sabiendo la lentitud de los procesos que ocurren con la innovación en el campo de la agricultura.