Con más luz, renovada al completo y preparada para atender a las empresas: la Cámara de Comercio recupera su esplendor
Casi 450 días después del incendio que devastó sus instalaciones, la Cámara de Comercio de Zaragoza vuelve a recuperar su esplendor. La madrugada del 18 de junio de 2023 supuso un antes y un después en este icónico edificio de Zaragoza. Dos rayos provocaron un importante incendio que arrasó parte de las instalaciones, principalmente de la planta baja, destinada a la atención al público, aunque el humo y el hollín se extendieron por el resto del inmueble.
Hoy, la Cámara ha celebrado oficialmente su apertura, recordando el “durísimo” impacto que significaron aquellos días para la institución. “La estructura no sufrió más que en el hall, que es donde se produjo la deflagración. Lo que ha afectado a casi todos los rincones ha sido el hollín, que penetró en absolutamente todas las estancias, rincones, documentos, aparatos tecnológicos, ordenadores, teclados… y no ha sido fácil”, ha destacado el presidente de la Cámara, Jorge Villarroya.
Así, llegar a este punto no habría sido posible sin el esfuerzo del personal, que, valora Villarroya, “reaccionó de una forma espléndida”. “El impacto fue durísimo y la sensación de tristeza fue enorme. Esto no se había vivido nunca en este edificio. Tuvimos la suerte de vivir la solidaridad de la ciudad, de muchas instituciones, que nos cedían sus locales para alojarnos. Desde el primer minuto hemos seguido dando servicio a las empresas, y es encomiable, gracias al compromiso de los trabajadores”, ha señalado.
“CON MÁS LUZ”
Las obras se han prolongado durante un año debido principalmente a la complejidad y extensión de los trabajos necesarios para rehabilitar completamente la sede tras el incendio, así como a los imprevistos surgidos por la antigüedad del edificio y el deterioro de ciertas áreas. Se ha conseguido un edificio más sostenible, que cumple con todas las normativas vigentes y con espacios abiertos que permiten una forma de trabajo más funcional y dinámica.
La inversión realizada en estas obras ha superado los tres millones de euros, de los que un tercio ha sido asumido por el seguro, junto a las aportaciones del Gobierno de Aragón, Diputación de Zaragoza y patrocinadores privados. Además, durante las obras han ido surgiendo cuestiones de toda índole que se han ido resolviendo durante la marcha de la obra, bien por deficiencias constructivas del edificio, por el paso del tiempo, la aplicación de las normativas actuales o la exigencia estética y constructiva del propio inmueble.
Se ha modernizado la zona de las oficinas, consiguiendo un espacio más abierto y funcional, pero también se ha trabajado para conservar el patrimonio artístico e histórico de distintos aspectos del edificio. Entre ellos está la restauración de las 24 vidrieras, en cuya realización se está prestando especial atención a la limpieza, con sumo cuidado y delicadeza, desmontando pieza por pieza, y en la que también es importante la recuperación de vidrios rotos, emplomado y perfilado.