Incertidumbre entre los trabajadores del híper de Utrillas

“Nosotros sabemos lo que viene en el periódico pero, aparte de eso, no nos han dicho nada”. Ésta es la respuesta que ofrecen los comerciantes de Utrillas Plaza cuando se les pregunta acerca del posible cierre de una planta entera del centro comercial a raíz de una sentencia judicial que considera que la superficie del recinto excede el máximo permitido y que el Ayuntamiento de Zaragoza debería ejecutar en las próximas horas.
* El concejal de Urbanismo cree que la solución pasa por el "diálogo"

Zaragoza.- “Venimos tranquilamente a trabajar todos los días hasta el día que no nos dejen entrar, hasta el día que lleguen y lo cierren; pero no sabemos nada de nada”, afirma Olga, dependienta de una tienda de revistas emplazada en la planta inferior del centro comercial Utrillas Plaza, la zona que presumiblemente podría ser cerrada para situar el número de metros cuadrados de superficie del centro dentro de los niveles permitidos por la ley.

“Lo malo es que no sabemos nada. Nosotros conocemos sólo lo que viene en el periódico, pero aparte de eso, no nos han dicho nada. No lo saben los jefes ni nadie. En 48 horas, según pone en el periódico, lo tendrían que cerrar, pero nosotros no tenemos ni idea”, comenta otra dependienta de un comercio contiguo.

“Desde hace un par de meses van saliendo artículo tras artículo en la prensa y por ahí nos enteramos. Hablaron de muchos millones de indemnización, tanto para el Alcampo como para las tiendas de aquí pero, en realidad, desde que apareció la sentencia, ni idea. Nos dijeron que estuviéramos tranquilos, que esto no se cierra, que va a seguir adelante, que hasta septiembre había un plazo para recurrir la sentencia, pero en el fondo no sabemos nada de todo esto. Hasta el día que lleguen y lo cierren. Nosotros venimos a trabajar tranquilamente todos los días hasta el día que no nos dejen entrar”, explica resignada una peluquera de Utrillas Plaza.

Y es que las respuestas de los trabajadores de cada uno de la decena aproximada de establecimientos que comparten planta con el piso inferior de un hipermercado de la cadena Alcampo, es similar. María Ángeles y Cristina, empleadas de una tienda de frutos secos, se sienten desorientadas: “No sabemos si van a cerrar o no. Hemos hablado con los jefes y nos han dicho que, de momento, todo va a seguir igual. Hasta que no llegue el momento de que esto lo cierren, no nos notifican nada. Nosotras nos hemos enterado por un cliente que ha llegado por aquí con un periódico”.

“Yo creo que no lo cerrarán, porque la gerencia del centro comercial nos habría dicho algo ya”, dice esperanzada la dueña de una tienda de ropa.

Los otros afectados por la medida en ciernes, los clientes habituales del centro, ven el posible cierre de forma negativa: “Yo vivo enfrente y me fastidiaría mucho si lo cerraran, igual que a mucha gente. Da mucho a este barrio y hay bastante gente trabajando ahí. Creo que hay mucha política metida por medio”, resume una cliente diaria del centro comercial.