Ibercaja fija su estrategia de expansión en Andalucía y Madrid

La inauguración en Sevilla de la oficina mil de Ibercaja es el arranque simbólico de los siguientes pasos en la extensión de la entidad aragonesa de ahorro. Inmersa en su “segundo plan de expansión”, Ibercaja pivotará sobre Madrid, donde ya es tercera caja, y sobre Andalucía. Fuera de Aragón busca clientes con cierto poder adquisitivo.

Zaragoza.- “Seguimos apostando por Madrid”. Con estas palabras, el presidente de Ibercaja, Amado Franco, resume parte de las intenciones de los próximos movimientos de Ibercaja dentro de su proceso de expansión, iniciado en 1988 una vez que el gobierno socialista de la época abrió a las cajas fuera de sus territorios. Más de quince años después, Ibercaja está inmersa en su “segundo plan de expansión”, ha logrado casi doblar sucursales en este tiempo, mil ya funcionan en todas las comunidades autónomas y, a finales de 2006, las habrá en todas las capitales de provincia.

Y la previsión es alcanzar las 1.100 oficinas en 2007. ¿Dónde? Ibercaja no variará en lo sustancial los fundamentos de su primer plan de expansión, “que englobaba el cuadrante noreste de España”, explica Franco, desde Madrid hasta Barcelona y Valencia con especial atención a las oficinas aragonesas. Sigue siendo en Aragón donde Ibercaja mantiene más sucursales, 411, vertebrando el medio rural. Sin embargo, en la Comunidad de Madrid ya hay más oficinas, 189, que entre Huesca y Teruel, 188.

Lo cual habla de la apuesta de la entidad por esta región, como también Cataluña, con 101, los 65 locales de Castilla-La Mancha, mismo número que entre la Comunidad Valenciana y Murcia. La presencia aún testimonial en el resto de autonomías no impide a Ibercaja alcanzar los 2,2 millones de clientes, y obtener unos beneficios tras impuestos de 200 millones de euros. Los “territorios oriundos”, La Rioja, Aragón y Guadalajara, seguirán también siendo objeto de atención.

Andalucía, futuro

Pero el segundo cimiento que quiere encofrar Ibercaja está lejos de Aragón, al sur, en la región más poblada de España, que es Andalucía. Aquí Ibercaja pretende llegar al medio centenar de oficinas no más tarde de finales de 2007, en un desembarco que parte ahora con una base de 18 sucursales repartidas en todas las capitales de provincia más grandes ciudades como Jerez de la Frontera (Cádiz). “Es un territorio importante”, reconoce Amado Franco.

Un territorio, eso sí, “complicado”, dominado por una tupida red de cajas locales que están pensando unir sinergias para crear un gran “banco de cajas andaluzas”. “No aspiramos a ser líderes”, explica Amado Franco. Tampoco en el resto de comunidades salvo Aragón y La Rioja –aunque en Madrid Ibercaja ya es la tercera caja de ahorros por implantación-. Lo que necesita Ibercaja es dar salida a sus servicios financieros y de seguros, para los que “contamos con excelentes profesionales”.

Nueva oficina de Ibercaja, en la ronda de Capuchinos de Sevilla

"Vida social y glamour"

Esto es, en su expansión, Ibercaja no quiere dirigir su vista al mercado habitual, al producto financiero para el gran público, sino ofrecer un producto especializado, más cercano a la banca, dirigido a “clientes de clase media-alta con cierto poder adquisitivo” y que, según precisa el máximo dirigente de la entidad financiera aragonesa, necesiten o puedan necesitar diversos servicios financieros proporcionados por entidades diferentes. Ibercaja avala su apuesta por el equipo profesional gestor de fondos, bolsa, pensiones...

Pero “decora” esta apuesta con acciones más destinadas a lo social, a dejarse ver en círculos de cierta élite y de promoción pública. Ibercaja es importante colaboradora de clubes de fútbol de élite como, por ejemplo, el Sevilla o el Xerez, lo que le ha reportado una red de contactos de primera línea con profesionales liberales, empresarios y personalidades pudientes de Andalucía. Y la entidad de ahorro ha decidido que la cultura debe ser su apuesta fundamental en lo tocante a la obra social.

Ambos extremos se tocan. La clausura de la exposición Mudéjar, organizada por la Obra Social de Ibercaja en Sevilla, será cita de estas personalidades (el propio presidente del Sevilla, José María del Nido) como un acto social más dentro del “glamour” de la capital andaluza. “Exposiciones, actos musicales, divulgativos” serán, afirma Amado Franco, el eje de la obra social de la caja aragonesa en sus primeros pasos en Andalucía. Actividades para, en cierto modo, élites. Y la filosofía será idéntica en el resto de las comunidades objetivo de estos planes.

El Plan Estratégico de Ibercaja 2005-2007 prevé la apertura de 150 oficinas, de las que se han implantado ya 65. Trece de las nuevas oficinas continuarán con la labor más habitual de una caja de ahorros, en su territorio de influencia. El resto (37 en Madrid, 41 en el arco mediterráneo, 35 en Andalucía…) será el dato de un desembarco “elegante”, que pretende convertir a la primera caja aragonesa en un referente para clientela de cierto nivel en comunidades dominadas por sus respectivas cajas territoriales.