Zaragoza.- El Ejecutivo central ha establecido el plan de Magna como punto de partida en la futura negociación con General Motors, tras la decisión de la compañía de conservar Opel. La vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, ha afirmado que el último movimiento de GM “no supone comenzar de nuevo ni comenzar a partir de cero”.
Tras la reunión del Consejo de Ministros de este viernes, De la Vega ha evaluado la situación que atraviesa Opel y su planta aragonesa. En este sentido, ha destacado que “el suelo está fijado” en el último plan presentado por el grupo austriaco-canadiense, que recibió el visto bueno de los sindicatos y del Ejecutivo.
Por otra parte, la vicepresidenta primera del Gobierno se ha referido también a “los mínimos que alcanzamos con Magna. A partir de ahí, cabe mejorar la situación de cara al futuro de la planta”, tanto su competitividad como viabilidad “a medio y largo plazo”. De la Vega ha mostrado su confianza en que la evolución de la compañía automovilística “lleve consigo mejorar la situación de los trabajadores”.