La gigafactoría promete empleo local y “transferencia de conocimiento” desde China a Aragón

Primera piedra de la gigafactoría. Foto: Diego Sanz
El acto de la primera piedra no despeja las dudas sobre la llegada de trabajadores chinos para el montaje
 

La gigafactoría de Stellantis y CATL en Figueruelas (Zaragoza), que ha cristalizado en la ‘joint-venture’ Contemporary Star Energy, nace con el reto más inmediato de la empleabilidad, desde dar cabida a los cerca de 2.000 trabajadores chinos que llegarán a Aragón para el montaje de la nueva planta, junto a las actuales instalaciones, hasta lograr la transferencia de conocimiento al tejido local. Este miércoles, en la colocación de la primera piedra, no se han producido grandes novedades respecto al primer frente, si bien los responsables de la compañía y el ministro de Industria, Jordi Hereu, han garantizado que así se producirá el segundo.

Hereu, que ha enmarcado la planta zaragozana como parte fundamental del “proceso de transformación” del sector del automóvil rumbo al vehículo eléctrico, ha asegurado que “el gran valor añadido” de los 4.100 millones de inversión será precisamente “la formación” y hacerla permeable al tejido productivo aragonés y español. “Tenemos que compartir conocimiento y aprender del que sabe, apostamos por una economía abierta y exigente”, ha valorado. A pregunta de los medios, el responsable del ramo ha esgrimido el “gran efecto local” como uno de los factores diferenciales de la iniciativa.

El CEO de Contemporary Star Energy, Andy Wu, el hombre al mando de la unión entre Stellantis y CATL, ha avanzado la colaboración con universidades y otras instituciones “para mejorar la capacidad de innovación” de la ‘joint-venture’. El proyecto se erige “como uno de los principales motores” en la zona de Zaragoza, ha defendido, y los “más de 4.000 puestos de trabajo” que estima cuando la gigafactoría esté en marcha (el PIGA recogía parcialmente esta cifra) serán “locales”, ha sostenido.

En un encuentro posterior con los medios, los responsables de CATL han desvelado que prevén formar en China a algunos trabajadores de Figueruelas. Sea como fuere, sigue en el aire el alojamiento para los responsables del montaje. El Gobierno de Aragón reconoció explorar más soluciones al margen de las casas prefabricadas, si bien el acto simbólico con presencia al máximo nivel de todas las partes implicadas no ha permitido conocer más detalles.

UN RETO EN EL CORTO Y MEDIO PLAZO

No obstante, se trata de una cuestión que deberá resolverse pronto. Desde la aprobación del proyecto y la llegada del perte ministerial que desbloqueó la gigafactoría, hace un año, se han producido movimientos de tierra en los terrenos. Es ahora, con el primer edificio de celdas (los componentes de las baterías) cuando los trabajos sufrirán un empujón importante.

En 2028, con la fase 1, la fábrica debe estar el 30% de su capacidad, según el cronograma adjunto al PIGA. Un año más tarde, la segunda fase llegará al 65% y el horizonte de operatividad completa se dará en 2030. Para entonces, el objetivo es producir un millón de baterías al año a un ritmo de 50 gigavatios/hora, cuando se culminarían los 4.100 millones de inversión.

En paralelo a las futuras instalaciones, y como ya se dio a conocer, las primeras baterías saldrán de las actuales. Podría ocurrir a finales del próximo año 2026.