La gigafactoría operará a pleno rendimiento en 2028 y producirá un millón de baterías al año

Azcón, este lunes en el Pignatelli. Foto: Fabián Simón (DGA)
El Gobierno de Aragón ha aprobado este lunes la DIGA para facilitar una tramitación “récord” en seis meses

El Consejo de Gobierno ha dado luz verde a la Declaración de Interés Autonómico (DIGA) de la gigafactoría impulsada por Stellantis y la multinacional china CATL. La planta operará al 100% en marzo de 2028 y producirá a partir de entonces un millón de baterías al año. El presidente aragonés, Jorge Azcón, ha explicado que irán a parar a los vehículos de la propia planta, otras de la compañía automovilística en España e incluso para otras marcas a lo largo de la Unión Europea. Como se confirmó la semana pasada con la firma del acuerdo, ambas empresas invertirán cerca de 4.100 millones de euros en el complejo zaragozano.

Azcón ha desgranado este lunes la hoja de ruta posterior a uno de los anuncios del año. La denominada fase cero arrancará en junio del año que viene. Consistirá en los movimientos de tierra, la cimentación de los suelos y la colocación de estructuras prefabricadas para los edificios donde se crearán las celdas de las baterías. La número uno dará paso al equipamiento de las distintas plantas, durante la dos se implementarán dos nuevas líneas de celdas, la tres supondrá la construcción de otros dos edificios (el segundo de celdas y uno de módulos) para aumentar la capacidad de producción.

Así, en el citado horizonte de 2028 se alcanzará la operatividad plena. Se estima que ese millón de baterías generará casi 12.000 millones anuales de facturación, lo que supondría doblar las cifras de todo el sector de la automoción en Aragón del año 2023. Todo el proceso generará más de 3.000 empleos directos, con especial impacto en los perfiles tecnológicos, según el líder de la DGA. La DIGA supone un empujón al proyecto gracias a una tramitación “récord”, en palabras de Azcón. El presidente ha insistido en que los trámites se resolverán en seis meses, pero “se cumplirá la normativa de forma escrupulosa”.

A futuro, se abren otros interrogantes. El Ejecutivo analizará junto al Clúster de la Automoción posibles medidas para atraer a los fabricantes de componentes para las baterías. Sobre la posibilidad de implementar ayudas, Azcón ha señalado que “es necesario”, si bien no se contempla de entrada en la DIGA. Los miles de puestos de trabajo proyectados suponen otro desafío en clave de la vivienda para Figueruelas y los municipios aledaños. “Tenemos que hacer una reflexión, estudiar esas necesidades”, ha continuado.

La energía es otro de los frentes que rodea a la planta. Se nutrirá de fuentes renovables y desde el Gobierno de Aragón reconocen que el consumo se incrementará al compás de la puesta en funcionamiento de la gigafactoría y la prohibición de fabricar vehículos de gasolina, diésel y gas natural prevista para la próxima década. En cualquier caso, ha remarcado el presidente, “sin datos concretos” a la espera de reunirse con la nueva ministra de Transición Ecológica, Sara Aagesen, quien podría acelerar los concursos públicos de Red Eléctrica, una de las demandas desde la región.

Los agentes sociales han expresado su satisfacción por la puesta en marcha del proyecto. Al acto en la sala de Columnas del Pignatelli han asistido el presidente de CEOE Aragón, Miguel Marzo, la de Cepyme, María Jesús Lorente, los secretarios generales de UGT y CCOO en la Comunidad, José Juan Arcéiz y Manuel Pina, y el presidente del Clúster de Automoción y Movilidad, Benito Tesier.

El sector supone unos 35.000 puestos de trabajo y, a juicio de los representantes, el desembarco de la gigafactoría supone “atarlos” en tiempos de la transición hacia el vehículo eléctrico. Además, han llamado a exprimir las potencialidades de la iniciativa de cara a las industrias auxiliares.